Corazón a papel

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¡Que viva la Limonada!

Vista desde el taller de don Otto. Foto por Aixa de López.

Vista desde el taller de don Otto. Foto por Aixa.

Por Aixa de López

 

Hace una semana exacta, estaba en el mismo escritorio, publicando el post en el que cuento sobre mi visita a La Limonada, y corrió como fuego en hojas secas: Viaje el Corazón de Dios ha sido compartido, a la fecha, 622 veces en Facebook (la mayoría en cuestión de 24 horas), y no sé cuántas veces por otros medios… Y me conmueve. Puedo ver cómo Dios está tocando muchos corazones y despertando a tanta gente para verlo a Él en lugares donde nunca se les ocurriría buscar. Amo cómo Dios sonríe como un niño travieso que se esconde esperando ser encontrado y cómo nos abraza cuando al fin lo vemos donde no habíamos notado… Amé cada nota sincera que recibí de manera privada (y pública) acerca de lo que Jesús hizo con las palabras que Él me dio para poner en medio de las fotos y los hechos que vi.

Amo lo que está pasando, pero antes de que esto siga avanzando, necesito sacarme de encima algunos asuntos…

-Yo no soy una héroe de ningún tipo. En lo absoluto. Tener la voluntad de ir a un lugar como la Limonada, y luego compartirlo con el mundo, no me hace héroe. El poder del post es la gente que, como dijo mi amigo Helmut, glorifica a Dios con su «Fé sencilla»,  los que nos doblan porque con sus actos anónimos hacen a Dios protagonista, Dios en ellos, es la fuerza, no la que lo cuenta. Yo llegué y me fui. A mi parecer humano, héroes son los que llegan para nunca irse. Gente que ha hecho propios los dilemas, alegrías y dolores de los santos que viven y mueren allí. ¿Héroes? Tita, Dámaris, don Otto, Cristian, Liliana… yo no. Llegar e irnos no es para nada un mérito. Es una lección de vida necesaria en todo caso, pero no un logro. Oro para que Dios jamás me deje caminar bajo la ilusión de que porque algo me conmovió, ya hice algo.

Me quiero colgar en el corazón lo que dice en Lucas 17:10: «Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, deben decir: “Somos siervos inútiles; no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber.” Si mi deber es inspirar y conectar corazones, pues me quiero morir haciendo eso y llamándome sierva inútil.

-Sentir agradecimiento porque «no estamos como ellos» es un comienzo, no el fin. El sentimiento que la mayoría me expresa, es gratitud por tener lo que tienen, y que quizás jamás habían podido apreciar. Sé que hay quienes nunca habían considerado que allí abajo en el barranco lleno de casitas y covachas, hubiera gente valiosa viviendo historias que se ven en pantalla gigante en el cielo, de lo maravillosas que son, y para mí, eso es algo extremadamente precioso. Despertar gratitud es un regalo, pero la verdad, no es el mero punto. Si sólo sentimos alivio por estar mejor que ellos, estamos fritos. ¡No se trata de encontrar refugio en nuestra situación! Se trata de hacernos la pregunta dura de ¿Porqué teniendo lo que tengo no tengo lo que ellos tienen? Y peor aún, si sentimos lástima de ellos, nunca hemos entendido el mensaje loco del evangelio: ¡delante de Dios YO soy tan pobre, vulnerable y desvalida como cualquiera de ellos, no puedo hacer nada para salir de donde estoy,  y Jesús se acerca a mí con la misma compasión que Tita se acercó a la Limonada! …O dejo de esconder mi pobre condición, o ¡nunca voy a sentir el alivio de recibir la visita del Maestro Bueno a mi casa!

-Querer hacer «algo» puede ser el inicio de algo enorme. Dentro de los comentarios, hubo muchos que se pusieron a la orden para ir, ayudar, etc. Y muchos han hecho sus pedidos de zapatos con don Otto (vienen más noticias con eso, ya van a ver!!! :)) y hasta les puedo decir que a raíz de la publicación, un pajarito me contó que andan caminando por allí en pasillos del Palacio nacional un par de zapatos de la Limonada! …todos los corazones conmovidos que se pusieron en marcha, son un efecto colateral que parece un sueño. Gracias a Dios por ustedes. Y les puedo decir que si algún día van a hacer una ruta de visitas allí, o a cualquier otro lugar, vayan con un corazón de aprendiz, no de maestro. Vayan con respeto y reverencia, sin prejuicios y dispuestos a que Dios les muestre cada mugroso rincón de SU corazón a través de la pureza del corazón de la gente que respira cada día dependiendo de la gracia. Y si en serio, Dios puso una carga por ir a barrios difíciles, empiecen orando. Orando duro por los que ya están allí haciendo el trabajo. Dios abrirá puertas.

¡Que viva la Limonada y cualquier otro rincón del mundo en el que Dios se luce para movernos la silla!

…Los dejo con una canciónzasa de Lecrae, que es en realidad una oración… Beautiful Feet

«Qué hermoso es ver
al que llega por las colinas
trayendo buenas noticias:
noticias de paz,
noticias de salvación,
y le dice a Jerusalén:
“¡Tu Dios reina!”

Isaías 52:7

 

Aixa de López está…

En Twitter, en Facebook, en mi Blog

 

Firma Aixa de López

4 respuestas a “¡Que viva la Limonada!”

  1. Diego Palma dice:

    Vos es que Gloria a Dios por toda esa gente, sabes un día dije porque la Frater porque Dios me llevo a la frater, y es que quizá habia sido maestro por mucho tiempo y aquí he aprendido tanto, de tanta gente Chacaya, Santiago, Sonrisas, Zona de Campeones, los niños, la vía el coro , es tanto y Dios me sigue enseñando a travez de tanta gente,, Bendigo tu vida Aixa doy gracias a Dios por ponerte como mi pastora.

    Un Abrazo!!!

    • Aixa dice:

      Diego! Gracias por seguir de cerca esta historia. Créeme que platicar con vos es una bendición y despierta mi fe. Sos de la Mara que dan ganas de clonar 🙂 abrazote a y sigamos soñando, que ZC tiene mucho qué hacer!

  2. mariajose de vásquez dice:

    Aixita, cuántas veces te he dicho que te amo, que te admiro, que me encanta leer tus historias??
    No importa cuántas, no me canso de decírtelo!!
    Belleza de reportaje, de fotos, de mensaje y sobre todo de aprendizaje!! Qué viva la Limonada!

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