Corazón a papel

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extranjeros

IMG_8231Por Aixa de Lopez

 


Esto fue escrito para complementar la predicación impartida en la Celebración del grupo de Jóvenes Fráter en Agosto del 2016. Agradezco mucho que lo solicitaran y que el equipo de producción de la Fráter los apoyara y yo saliera bendecida y ustedes que reciben el blog, también. 🙂


 

Tenemos algunas diferencias, ustedes y yo… Algunos años, algunas canciones, algunas heridas… ¡Pero lo que tenemos en común!… Lo que tenemos en común es tan increíble que cualquier otra cosa ¡se vuelve nada!

Si vamos caminando en este mismo camino angosto y empinado, es porque fuimos rescatados por el mismo par de manos. Manos que se extendieron hasta romperse y sangrar, con tal de traernos a la misma familia. ¡Somos hermanos!

Lo que tenemos en común es el rescate. Es la gloria de recibir un nuevo nombre a pesar de las traiciones. Lo que tenemos en común es el rescatador. El que no se rinde y vuelve a cargarnos si es necesario, para que juntos cantemos la canción de los peregrinos.

Porque eso somos.

Peregrinos y extranjeros. Y cantamos aún en los días en los que lloramos… Porque nuestra esperanza es segura. Somos peregrinos y extranjeros… No porque no tengamos casa. Pero porque nuestra casa verdadera no es esta. No nacimos del Espíritu para habitar castillos terrenales hechos con manos humanas. Nacimos del Espíritu para poner nuestra mirada en lo eterno, y para mientras que viene a establecerse Su reino, nuestro reino, esperamos en carpas. Nosotros no nos sentimos cómodos en este mundo, porque no podemos amoldarnos a eso de lo cual fuimos salvados y por lo que murió nuestro mejor amigo. Cada día que pasa, y que pasamos en Su Palabra, se nos cambia el corazón y lo que queremos es amarlo mejor. Y hallaremos resistencia, tanto adentro de nosotros, como afuera. Porque fue lo prometido. Haber sido rescatados implica haber sido llamados a ser incomprendidos… Pero es un precio muy pequeño, por la gloria que espera. Nuestra gloria es que llegara el día en el que lo veremos a los ojos, y sabremos que haber pasado todas esas penas, ha sido realmente una completa alegría.

Adelante peregrinos, porque no vamos solos. Él nos lleva y ¡nuestro destino es seguro! Fuimos hechos para vivir en Sus brazos y para allá vamos.

 

«Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.» Hebreos 11:13

 

Firma Aixa de López

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