Corazón a papel

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Creo que te odio Navidad

Portada del genial libro por Dr. Seuss

«Creo que te odio Mate», twitteó un amigo hace unos dias, y pensé: Creo que tenemos algo en común.

Ahora bien, si alguien dijera «Creo que te odio Navidad», yo pensaría: No, yo no. Yo creo que la amo. A estas alturas de mi vida puedo asegurar que sigue siendo mi época favorita del año. Pero… No soy yo la que enterró un hijo en estas fechas, ni la que fue dejada por su esposo siendo recién casados, ni la que recibió un diagnóstico de cáncer el 23, ni la que perdió los ahorros de la vida entera en mi recta final, ni la que tuvo que dejar un hijito en el hospital al cuidado de extraños, tampoco la que veía a su familia emborracharse y mal matarse en cada fiesta, ni la que esperaba a que su papá regresara cada 24, solo para dormirme llorando… No, esa no fui yo. Por eso ha de ser que no me cuesta nada celebrar… No tengo amargura atada a los recuerdos de mis Navidades. Que dichosa, y realmente, que extraña soy. Ahora que finalmente –lo acepto– crecí, puedo ver tantas caras nubladas y tantos estómagos retorcidos, por el tema de la Navidad.

Creo que muchos comparten el sueño secreto de desaparecer de la faz de la tierra en el mes de diciembre, ya sea por submarino o por coma inducida, porque el dolor que aflora, es demasiado… ¿Se han dado cuenta de que el tiempo solito no hace más que podrir una herida? ¡Que cuento que el tiempo todo lo cura! El tiempo que usamos en enfrentar el dolor, sacarlo y rendirlo, ese es el que sana, el tiempo solo, nah…

1. Una palabra para los que encajan en el cuadro antes descrito: Primero, Dios te entiende. No te vayas a creer la mentira de que a Él le asusta o sorprende tu dolor, o peor aún, que te condena por sentirlo. Él sabe, entiende, y te sigue amando locamente. Su amor por tí, es un asunto decidido y si en alguien podés confiar en medio de tu proceso, es en Él. Jesús lloró frente a la tumba de su amigazo Lázaro, así que tenés permiso (y simpatía) de parte de Él para hacerlo también. Si algo siempre siempre vale la pena celebrar, es el hecho de que Él no se conformó con vernos de lejos y nos quiso conocer tan de cerca, que se hizo uno de nosotros, y con eso, nos extendió alfombra roja de regreso a casa, a Su corazón. Tranquilo(a), Él sabe, y aún cuando estás actuando loco(a) por el dolor, te ama igual. Jamás se lo toma personal.
Segundo, aunque ya va pasando la agonía, porque Navidad ya pasó… viene la siguiente, y siguiente, y etc etc etc… Y el dolor va a seguir siendo el mismo si lo único que hacés, es enterrarlo e ignorarlo hasta la próxima vez. Te lo prometo! He visto gente de 60+ años chillando como si tuvieran 5 por los recuerdos y el dolor terrible que aún arrastran. El dolor del pasado no tiene porqué ser cadena perpetua, tenés permiso de pasar al siguiente capítulo, escrito y firmado por Jesús. Soltá lo que haya que soltar y limpiá los lentes con que ves esta, y todas las épocas de la vida. Sustituí tus dolores por gozos. Por ejemplo, servir a alguien que no te puede recompensar, siempre te muestra motivos bellos para seguir.

2. Ahora, una palabra para quienes piensan «Osea, que Grinch! Que mal que no celebra nada pues!» (aparte de sonar fresa, sonar fariseo… Uy una nueva raza: el Fari-fresa! Jaja)
Allí les va: señores, Eclesiastés nos lo pone clarito al pedirnos llorar con los que lloran cuando dice que para todo hay lugar y momento. Antes de emitir juicio, intentemos comprender de donde una persona viene. Cada quién tiene su porqué y siempre el amor puede mas que el sermón, así que, cada quien con lo suyo, y a amar se ha dicho.
Segundo, si tu rollo es celebrar, dale, honrando al motivo genuino del festejo, El que dijo: «No he venido por los sanos, sino los enfermos y perdidos«, y también: «ámense los unos a los otros… Así los reconocerán«… Qué puede más? Una discusión ridícula sobre tradiciones humanas o hacer sentir a nuestro amigo o familiar importante y especial al escucharlo sin juzgar?
Sé que muchos que leen, tienen el poder de tocar vidas rotas que hoy por hoy actúan como si odiaran la Navidad, o incluso a Dios, y que con su sonrisa sincera y presencia amable, pueden más, que con juicio y bibliazos. No se trata de hacer creer a un niño en Santa Claus, para que regrese o experimente «la magia de la Navidad» se trata de comprender y amar a la gente dolida, a través de su proceso, para ayudar de algún modo a guiarlos de vuelta al gozo verdadero que hace tantos años invadió el cielo con ángeles que cantaban que había venido al fin un Salvador sin par, para ellos precisamente, porque Él si lo iba a entender!, se trata de amar a través del dolor para ver chispa de vuelta en los ojos que dejaron de ver esperanza y cambiar el odio por amor del bueno, del único bueno, que sabe, entiende, y sigue amando, a pesar de que digan «Creo que te odio Navidad»…

 

PD: Si nunca la han visto, o mejor aún, leído, «Como el Grinch robó la Navidad» por el legendario Dr. Seuss es casi un deber. Cualquier cosa de Dr. Seuss la verdad… uno de mis héroes de la literatura!

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