Corazón a papel

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Anda

Ando con ellas a menudo… no me interesa que estén de moda. Sólo sé que me encantan, soy feliz con ellas. Son cómodas… Me sirven. Han sido perfectas para el aeropuerto, El Monte, el lodo, la ciudad… con jeans o un vestido. Son mías y están envejeciendo junto a mi… estuvieron allí para momentos públicos donde me vi en control y hablé sonriente y también cuando en privado tocó pelear llorando… Hay objetos que acompañan una vida y nos recuerdan cómo todo pasa cuando parece que no pasa nada. ¿Cuántas noches han regresado a su lugar al closet habiendo sido parte de cambios fundamentales? ¿Cuántas mañanas fueron escogidas sin saber lo que traería el día?

Estas botas hoy me recuerdan dos cosas: a mis amigas -mis hermanas- y… que cada paso que damos juntas, está trazado por nuestro Padre Perfecto: que nos ama, rodea, cuida y corrige.

Dios jamás hará el llamado de andar con Él sin proveer la compañía para ese andar. Estas pobres botas han sufrido raspones, maltrato, suciedad, olvido y también aventuras y momentos decisivos e importantes. Cómo mis amigas. Y nada de eso ha sido sorpresa para Dios.

Si Él te llamó, no temas, anda. Porque no vas solo y porque no vas sin mapa. Anda. Porque no vas descalzo y no vas sin luz. Anda. Porque hay norte y su voz te guía. Anda. Porque Quién llama vale cada paso.

“Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas… Así pues, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios.”

-Efesios 2:10, 19

Firma Aixa de López

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