Tamaño pajarito

Foto por Alex L

Ya se fue, pero lo vi sufrir. Cuando ya no tenía sonido, abría el piquito y cerraba sus ojos. Me asombró mucho como una cara tan pequeña y tan diferente a la de un humano puede dibujar agonía del mismo modo. Lo tratamos de atender aún sabiendo que las posibilidades eran diminutas, como la fuerza de sus alas.

Me cuesta mirar tanto dolor metido en un cuerpo tan pequeño. Este mundo es triste y a la vez, tan glorioso… misteriosamente, hay belleza que no se ve, a menos que se entreteja con el dolor. Uno oye pájaros cantando cada tarde, pero después de sostener un pichón moribundo en las manos y verlo arquearse de dolor, es imposible considerarlos menos que milagros.

Su mamá nos vio recogerlo y lloraba desde arriba –ese es otro misterio– cómo yo, no siendo pájara, sé entender que le duele ver a su polluelo enfermo y caer de tan arriba… es cierto lo que dicen: la música es el lenguaje universal, y yo digo que su gemelo indeseado, el llanto, también lo es. Una pájara y yo lloramos perder un amor.

Hay grandes lecciones al acompañar a alguien que se está apagando. Hay grandes misterios y ternura que el corazón logra entender en el silencio de ver a alguien que necesita despojarse del cuerpo enfermo… aún si es un pajarito. Yo vi amor escrito en cómo sus párpados tan frágiles y perfectos protegían sus ojos. Vi delicadeza en el impresionante detalle de un pico que en sus últimos momentos se abría más y más, no para pedir comida, sino para tragar un poco más de aire. Nunca pensé que vería un pajarito tan de cerca; la transparencia de su garganta al abrirse y la estructura de su lengua… Hay milagros que sólo se aprecian al acompañar al que sufre… aún si se trata de un pajarito. Puede inducir a la alabanza, tanto como ver un majestuoso sol poniéndose sobre el mar. Cada plumita puesta en su lugar induce a la alabanza. Tiene que ser Dios el autor del Sol y de este pajarito.

Mis niños entendieron el momento y en silencio lo acompañamos en su “pequeño” sufrimiento. Yo no podía dejar de pensar en cómo Dios es capaz de soportar vernos sufrir a cada uno, y sufrir perfectamente al lado nuestro, aún si nadie más puede ver. Yo no podía dejar de pensar en cómo yo no fui capaz de dejar a ese pajarito común y corriente morir solito. Al ver mis lágrimas, mi pequeña dijo “al menos no está solito afuera, en la lluvia…” a veces nuestro papel en las historias de dolor no es traer la solución, sino la presencia que comprende y dice “veo tu agonía”, “te veo”. Hay mucho de Dios en usar nuestras manos, no para curar o intervenir, sino simplemente para sostener y estar. “¿Qué le está pasando?” me pregunta mi hijo… “no sé de pajaritos… nunca he visto morir a uno” respondí. Y nadie más dijo nada. Sólo estuvimos.

A veces lo más bello que podemos hacer, es envolver al pajarito herido, enfermo y en agonía, y sostenerlo hasta que parta. Llorar con el que llora también predica.

7 Replies to “Tamaño pajarito”

  1. Que belleza! Es realmente hermoso el relato y el acompañamiento. Recientemente perdimos a un pajarito y a nuestra perrita. Ese acompañamiento ha sido un trago amargo y dulce a la vez. Comprendo.

  2. Hace 3 semanas acompañe a mi amada suegra, que fue otra madre para mi por 30 años. En esas horas de agonía… la vi al igual que este pequeñín luchar por querer vivir… por no dejar a sus amados. Finalmente se fue a las pocas horas. El haber estado allí con ella es un regalo maravilloso que guardo en mi corazón. Al igual que este bellito, se fue rodeada de amor y dulzura… y así mismo siento como El dulce dueño de la vida y la muerte nos ha consolado… visto cada lágrima y a cambio de ellas el alivio de saberla bien allí en sus brazos…

  3. Seguí la historia del 🐦 pajarito, porque tenía esperanzas de que sobreviviera. También e visto morir pajaritos con mi hijo que no a dudado llevarlos a casa. Gracias a Dios por su vida hermana Aixa.

  4. Que hermosa reflexión, hace mucho que no leo tus blogs y hoy quise hacerlo, ayer también mis gatos mataron un pajarito que intente salvar y mientras estuvo vivo reflexionaba acerca de lo que Dios dice en su palabra de que él es quien cuida de manera especial a los pajaritos y aún más a nosotros y es tan pero tan bueno que permite que salga el sol para buenos y malos, gracias por compartir Dios les continue bendiciendo, dile a tu esposo que leí sus libros, me encantaron, saludos desde Colombia Pitalito-Huila

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *