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Salmo 27:10 con camisa a cuadros: 5 maneras de amar a niños vulnerables

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img_0424Por Aixa de López

 

Voy a contarles otra partecita de nuestra historia, por la misma razón que les hemos compartido cualquier otra parte: que vean que Dios es Dios y llama a gente normal, porque el que importa es Él. Este Dios, el de la Biblia, es de establos, carpinteros, reyes que no olvidaron nunca cómo arrear ovejas y niños que ofrecen su lonchera. Este Dios nos llama a cosas enormes, que se contruyen en secreto y en chiquito, poco a poco.

Quiero contarles que lo que más amo de mi esposo, no es lo que todos ven en la plataforma o lo que sale en los medios. Es lo que Dios ha hecho y está haciendo, cuando nadie ve. Es cuando lo veo como hoy.

Desde hace un año tomó la tarea de ser la figura paterna (mentor) de una niña de la misma edad que una de nuestras hijas y que nunca ha conocido más que la vida en el sistema de protección. Vive en un hogar. Cuando la gente se entera que nosotros adoptamos, muchas veces nos dice “eso no es para cualquiera, es un llamado especial, los felicitamos”… y es verdad, la adopción no es para todos. Lo que no es verdad es que el problema de la niñez vulnerable es para una élite súper-cristiana (porque no existe tal cosa). Si el Señor nos abrió los ojos, el llamado a ser suyos incluye meter las manos donde Él las mete, andar en aguas profundas, donde Él anda y llorar por lo que Él llora. Entonces los huérfanos sí son problema de todos los que somos Suyos. Aún si nuestra familia no puede adoptar.

Aquí hay maneras concretas de involucrarse:

  1. Oren preguntando a Dios ¿Cómo me quieres usar con los niños?

Esto es medular. Ver la necesidad y que nos duela es Dios despertándonos. Al reconocer Su voz, hagamos como Samuel y digamos “Heme aquí… ¿cómo te puedo servir?” y esperemos respuesta. Por experiencia les digo, Dios les va a contestar porque Sus niños lloran y Él los está oyendo. Nosotros somos respuesta a esas oraciones. Es cuestión de obedecer. Si están casados, pónganse de acuerdo. Si son papás, marquen la pauta sin temor. Si son solteros, ¡mejor aún! (1 Cor. 7:32)

2. Mentoreen

La gran mayoría de niños en los Hogares de protección no están allí por orfandad como tal, sino porque su familia no es un recurso viable (trágicamente, las razones más frecuentes son extrema pobreza, abuso sexual, violencia doméstica, abandono). Muchos de nuestros (si, son nuestros) niños pasan su niñez en el sistema de protección, sin un modelo familiar, sin apego a alguien seguro y sin la red de apoyo que Dios diseñó, que para bien o para mal, es la familia y se “gradúan” del sistema.

La época navideña es en la que los hogares de niños son atiborrados de visitas, regalos y comida. No está mal, pero podemos hacerlo mejor. Ir una vez al año es una bendición, pero decidir aparecer con constancia y entablar una RELACIÓN, cambia la vida.

¿Saben lo que es cumplir 18 en un hogar de niños? Es sinónimo de angustia, terror, soledad e incertidumbre. Porque ese cumpleaños es cuando el reloj de arena deja caer su último grano y sin tener recursos, destrezas relacionales o raíces, son lanzados al vacío.

¿Qué tal si más Alexs aparecen una vez al mes en la vida de un niño? Mes a mes enseñando cómo se come, como se ahorra, cómo se pide perdón, cómo se lee la Biblia… ese cumpleaños 18 puede significar esperanza.

3. Apoyen con becas, cuentas de luz, gas, mercado, honorarios de profesionales.

Como dijo mi amiga Sarita de Ruano en un taller “no se ve tan bonito en facebook, pero esto bendice más a los hogares que muchas de las cosas que usualmente se reciben”. Ser vountarias en la Alianza Cristiana para los Huérfanos nos pone frente a tantas historias… una amiga misionera me contó de cómo bajó de peso porque en las noches sólo podían hacer una sopita rala para que alcanzara para todos los niños y que a veces se quedaban sin luz o gasolina para viajar a las audiencias, pero que los voluntarios deseaban llegar (con la mejor de las intenciones) a darles pastel y un show de payasos.

Si vamos a servir a un hogar, la primera pregunta debe ser ¿Cuáles son sus necesidades? Porque… ¿queremos bendecir o ser vistos? ¿queremos ayudar o que nos aplaudan? ¿Queremos servir o servirnos para aplacar nuestra conciencia? Podemos gastar la misma cantidad y realmente contribuir al bienestar a más largo plazo.

4. Inviertan en prevención

Si tomamos en serio la Gran Comisión, somos el agente preventivo más fuerte que existe. Somos muchos, estamos en todos lados y ¡no dependemos de nuestra astucia!. El otro día oí el testimonio de la psicóloga de un hogar, que me movió a las lágrimas. Ella presenció una audiencia, donde una jueza estaba definiendo si reunir a una madre sola de escasos recursos con sus niños, cuando le preguntó cómo iba su situación, la mujer le contó que unas señoras de la iglesia le estaban ayudando a poner un negocio pequeño y que le iban a apoyar con los niños. La jueza las mandó a llamar para constatarlo y así fue. Yo lloraba de ver que la fidelidad de Dios sigue expresándose a través de Su Cuerpo. Haremos proezas si hacemos lo que está en nuestra mano hacer, que es exactamente lo que Él pide.

5. Oren por los que ya estamos aquí

El llamado es duro. La vida junto a los niños de orígenes difíciles demanda una entrega total y en el camino nos damos cuenta que no se puede vivir esta vida sin morir a nosotros mismos, y morir nunca es divertido. Vemos nuestros límites como nunca antes y necesitamos caminar en dependencia al Señor cada día. Comprender a nuestros niños no siempre es fácil y las fuerzas, la paciencia y la perspectiva, pueden perderse fácilmente.

Las familias adoptivas, encargados de hogares, padres sustitutos, trabajadores sociales, psicólogos, etc, necesitamos fuertemente que vayan al Padre y se unan a nosotros ante Su trono. No serán sólo palabras al aire, serán corazones dispuestos a poner atención a dolores que parecían ajenos y al hacerlo, sentirán más de cerca el corazón de Dios…

Esto no es glamoroso, porque es un llamado a morir. Es el llamado de Jesús de Nazaret, de venir a tomar nuestra cruz y seguirlo a donde las luces no nos enfocan, las bocinas no amplifican nuestra voz y sólo Él ve. Vamos. La recompensa es enorme… un corazón quebrantado y simultáneamente el gozo de tener esa esperanza eterna, de saber que ya regresará Aquel que conoce a cada uno de ellos por nombre.

La Biblia dice en el Salmo 27:10 “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.” En la ciudad de Guatemala, hay una niña que lo recita y puede imaginarse los brazos de ese Dios, porque los brazos de mi esposo la abrazaron hoy con amor paternal, una vez más y le enseñaron a revolver el café en un restaurante.

 

Si desean más información pueden escribir a info@ach.gt para contactar a Alianza Cristiana para los Huérfanos de Guatemala.

 

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El riesgo

 


14 comentarios

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  1. Ruth

    Si estoy de acuerdo con la escritora, igual soy madre de un nene adoptivo y es una gran bendición y un desafío de amor.

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  2. Keila

    Me encantó ésto!!! De verdad que muchas gracias por compartir, y te animo que sigas escribiendo!! No lo digo para elevar a la persona, sino, porque habemos much@s que necesitamos palabras de sabiduría y vivir nuestra fe de manera REAL, y no solo dentro de 4 paredes en la iglesia.

    Tus publicaciones son de mucha bendicion para mi vida. Gracias a Dios por ustedes. Saludos desde Texas 😊

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    • aixa

      ¡Qué bendición saber que les sirvo por medio de este blog! Abrazos hasta allá.

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