Foto mentirosa!

Muy normales... Una de mis favoritas... 🙂

La foto familiar. Uno ve colgada en la sala, la mejor. Intentos de capturar el escenario ideal, donde todo el mundo está nítidamente vestido, nítidamente peinado y nítidamente sonriendo… Queremos ver y que la gente vea, nuestro mejor momento.

Digo, todo el mundo tiene derecho a una clásica foto familiar, pero yo las prefiero espontáneas y divertidas. De las que le sacan la carcajada a uno años después, esas son mi tipo de foto. Es que creo que son las que representan mejor la realidad de lo que es una familia: un montón de gente junta, con miles de ideas diferentes y contextos defectuosos, y el común denominador, más simple y poderoso: el amor. O al menos, esa es la idea.

La foto perfecta es bien mentirosa la verdad, porque no nos «cacha» (como decimos en Guate) como realmente somos. Las familias reales son defectuosas… y que yo sepa, todas las familias son reales! jaja… Aún cuando logremos capturar un momento de apariencia perfecta, regresamos a la casa, nos zafamos los tacones, las corbatas y las sonrisas fingidas, y regresamos al arduo trabajo de ser un montón de gente compartiendo techo y apellido.

La familia no es algo que pasa por casualidad, es decir, Dios hace su parte al hacernos socios de ADN o socios de pacto, pero edificar las relaciones y fortalecer los lazos de amor, es trabajo nuestro y se emprende adrede y a pesar de los pesares. Amar y caer bien no son sinónimos. Puedo firmar con abogado y notario que aunque usted no lo crea, la gente que me ama realmente, me encuentra insoportable a ratos. Ser familia implica amar a gente que no siempre nos cae bien. –silencio incómodo… gulp–  Si, en serio. Mucha gente me malentiende este enunciado, pero es verdad, ¿acaso hemos tenido solamente días lleeeeenos de paz con nuestros papás? Segurito que jamáaas peleamos con nuestro hermano y nuuunca tuvimos el deseo de pegarle un grito o hasta un buen sopapo a nuestro esposo (a)… Que nos caiga bien alguien a quien no amamos de verdad, es relativamente fácil, pero descubrir defectos y seguir amando, es otra historia.

Si vamos a llamarnos familia, que sea porque hemos decidido amarnos, aunque no lo sintamos, aunque a ratos, nos caigamos mal. El amor de verdad jamás se ha tratado de sentimientos, sino Jesús jamás se habría entregado en la cruz…

La verdad, nadie es víctima de la familia que le tocó… porque aunque no podamos a veces decidir el “cuando” y quizás tampoco el “porqué”, el “cómo” sí que lo podemos escoger. Nadie puede escoger a su familia, pero el cómo se convive con la familia, si. El “qué” aprendemos en ella, si. Las asperezas son default, pero las lecciones vienen si las queremos encontrar, y Dios aún no ha hecho alguien que no sirva para enseñarnos algo… de todos hay lecciones que aprender. Algunos llegan para enseñarnos a perdonar y ese es un gran regalo. Otros llegan para que aprendamos a pedir perdón, ese, es un mayor regalo, y todos llegamos al punto de decidir qué hacer con lo que tenemos en las manos. Todos. Todos nuestros finales son decididos, aun si los principios no lo son.

Tiene que llegar el momento en el que la lupa para ver los defectos ajenos se voltea y nos empezamos a examinar para ver que nuestro rol en las dificultades, es protagónico y nunca accidental… Las familias necesitan adultos para liderarlas y los adultos sólo son adultos, si llegan a este punto y se hacen responsables del dolor que causan. Las lecciones de madurez y el amor incondicional que implica, se aprenden mejor en medio de condiciones indeseadas, en medio de la familia.

Y la cosa de la familia, es que está tan cerca del corazón, que cuando nos apuntan un tiro, no pueden fallar. No tienen ni siquiera que tener puntería! Y siempre importa, y siempre duele, y siempre bota… por más que nos sacudamos las rodillas, nos limpiemos la nariz y arreglemos la sonrisa. En ningún otro ámbito se nos ven más de cerca los defectos, y es por eso, que necesitamos desesperadamente que la gracia provenga principalmente, de esa misma fuente.

Que la gente nos llame familia ejemplar, no nos convierte en una, porque como bien lo dice Funky “lo que importa es lo que hacemos en lo oscuro” y tampoco se vale llamarnos cristianos si nuestros amores son condicionados y fingidos. No se supone que seamos perfectos, ni que nos caigamos bien toda la vida, ni que nunca nos fallemos. Se supone que en medio de todos los baches de imperfección, nos escojamos vez tras vez para ser candidatos para la misericordia y el amor, que siempre ganan.

No creo que Dios quiera familias perfectas, mas bien, quiere que nuestras familias nos perfeccionen a nosotros. Que la foto no mienta. Que podamos trabajar en respaldar la imagen capturada porque si el amor de Dios se perfecciona en la debilidad, la familia es el lugar ideal para que el mundo vea que es cierto…

 

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2 Replies to “Foto mentirosa!”

  1. Le felicito ser autentica en la vida hace que recibamos recpompensas! y esta es una de las fotos que se viven a diario en familia, algunos momentos quedan plasmados para toda la vida, imagenes que son un inmenso tesoro, que al pasar los años una recuerda y disfruta, cuando ellos, nuestros hijos van creciendo, y cuando nuestro gordito en realidad se ha puesto con os años aun mas guapo…. dentro de unos años
    me entendera y se gozara nuevamente del momento..
    estan bellos por cierto… bendiciones mis queridos pastores…

  2. Que buenísimo mensaje! No hay nada como ser sincero y realista; sobretodo original!!! Bendiciones a toda su familia Pastora Aixa!!!!

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