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Que la Biblia me lea

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Foto juan116.org

Por Aixa de López

 

Hace un tiempo leí “no se trata de leer la Biblia, sino que ella te lea a ti”. ¿Cuántos nos acercamos humildemente a abrir esas páginas? La humildad y la lectura de Biblia deben ser combinadas porque de ninguna otra manera su antídoto contra nuestro pecado penetra. Es horrible pensarlo, pero es completamente posible ser lector (e incluso memorizador)… me atrevo a añadir: ¡expositor de La Palabra!… sin ser conocedor y menos amigo de Aquel que se revela en ella. El mismo diablo tentó a Jesús en el desierto citando mal la Biblia. ¡El enemigo de Dios y sus aliados saben más citas bíblicas que muchos cristianos! La conoce pero solamente para torcerla. La conoce pero no la ama… Ella revela toda la Verdad y el diablo la odia desde el principio.

¿Y nosotros?

Ella estuvo antes que yo y permanecerá muchísimo después de que el último santo sea redimido; y me lee. Está viva y corro el riesgo de ignorar ese hecho.

Es casi imperceptible, pero somos más orgullosos de lo que estamos dispuestos a admitir. ¿Cuando fue la última vez que tu lectura fue de corrido por un pasaje que te ardió? La Biblia no es un buffet donde escojo solo lo que me gusta y dejo lo que me reta el paladar. Leer la Biblia de manera completa y lenta nos obliga a pasar por espejos que revelan nuestro lado más horrible y que preferimos esconder. ¡Si supiéramos que ella nos destapa para sanarnos! ¡Si viéramos en ella la redención que nos espera! La abriríamos más a menudo y con menos restricciones. Somos orgullosos cuando nos negamos a leerla y también cuando la recortamos para usarla como nos conviene. Se requiere humildad abrirla dispuestos a ser diagnosticados. La Biblia está viva, esa es su gran diferencia. Sus palabras quiebran para restaurar y no son tímidas para despertarnos de nuestro desgano egoísta con el Rugido de su Gran Autor… leer la Biblia es literalmente oír su voz y a veces nos dirá lo que no nos gusta oír, pero está bien… está perfectamente bien porque Su Autor nos ama y ese es el método que usará para lavarnos y tenernos listos para la Boda.

Él vendrá por una novia limpia y será limpia, no porque hizo muchas buenas obras, sino porque fue humilde en permitirse ser lavada por Su Palabra. La Novia somos nosotros y a menos que abramos Sus páginas y ella “nos lea”, seremos incapaces de ser transformados, crecer en humildad y amar a Su Autor.

“Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley.”

‭‭Salmos‬ ‭119:18‬



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