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No quiero ser conferencista

No quiero ser conferencista

por Aixa de López

Señorita García, silencio. Señorita García, cállese. Señorita García y compañía, sepárense por favor. Señorita García… ¿puede dejar de hablar?

¡Dios me hizo llena hasta el copete con palabras! Siempre encontré como pintar historias y conseguirme un lugar con ellas y cuando pensó en redimirme, incluyó mi boca, porque empezó en mi corazón, que es de donde salen… cuando Dios nos salva y nos hace de nuevo, no borra los rasgos que pensó usar desde el principio para Su gloria, más bien, empieza a transformar nuestros amores y a encausar nuestras virtudes hasta dejarnos sin otra opción que alabarlo con el dominio propio que resulta de confiarle todo lo que somos. En su impresionante gracia, estoy aprendiendo a administrar y someter mi corazón y pensamientos a Su Palabra y entonces mis palabras salen diferente… hemos pasado de “Señorita García, cállese” a “¿A donde podríamos contactarla para que venga a hablar?”… en serio me impresiona este giro en mi historia. Ahora viajo muchas millas para que mujeres oigan lo que digo. ¡Qué locura!

No pierdo de vista el peligro y pienso… no quiero en absoluto ser conferencista. He conocido varios. Con pasaportes llenos de estampas, redes sociales atiborradas de likes, guardarropas y maquillaje a la orden del día, mil conocidos por todos lados… abren la boca para dejar a quienes les escuchan peor de cómo llegaron. Peor, porque se quedan igual pero piensan que todo cambió porque sus emociones fueron movidas por un par de horas y ahora quizás tienen una nueva lista de resoluciones o aun más afirmaciones acerca de sus ideas torcidas de todo lo piensan que merecen. Elevarse sólo para caer más fuerte. Ser conferencista es relativamente fácil, más si la base es el carisma y talento naturales. Estos se pueden desplegar majestuosamente sobre una plataforma, solo para luego empacar y largarse. Apantallar no requiere relación, permanencia o compromiso. Y tampoco someterse al Espíritu de Dios. Conseguir aplausos de gente que no te conoce es algo altamente peligroso para nuestras almas y las de ellos. Lo sé y por lo mismo he resuelto que no quiero ser conferencista. Más bien, quiero ser sembradora fiel en lo pequeño, privado y cotidiano. Quiero tener raíces y comer con gente que no se impresiona con algo de lo que hago porque me conoce en el peor de los momentos. Me he propuesto “salir” únicamente si procuro mantenerme anclada en la comunidad que el mismo Dios que me rescató, preparó para mi, no solo para protegerme de mi misma y del engaño que pudiera venir de afuera, sino en donde yo veo y busco oportunidades de arremangarme y ser incomodada al servirles.

Si me llaman para hablar, Dios me libre de montar una actuación sin sustancia y usar a mis oyentes para validar mi frágil auto-estima. Si viajo, que sea porque hago tiempo dentro de mi vida verdadera, en la cual estoy siendo constantemente probada, empujada, moldeada y conocida (por el Señor y por mi gente). Si doy una conferencia, mi deseo mas fuerte es abrir la boca para repartir de eso que me sostiene haciendo cosas difíciles que humanamente, no tienen sentido, por amor a mi prójimo, que al final son ovejas amadísimas del Pastor que dio Su propia vida para rescatarlas. No quiero ser conferencista, quiero ser una mujer humilde y fiel y administrar las palabras, el conocimiento y la plataforma que se me confíe creyendo, como dice Nancy Guthrie, que “la Palabra de Dios es suficiente para hacer el trabajo de Dios” y que es imposible entregarla sin la ayuda de Su Espíritu. Quiero ser un vaso en el cual se reparte el agua de vida eterna que tiene la capacidad de hacer crecer la semilla del Evangelio, porque sólo El tiene el poder de transformar, de traer de muerte a vida, mucho tiempo después de que yo regrese a desempacar mi ropa sucia.

Si llego a pararme para entretener, afirmar a mis oyentes en su egoísmo o estupidez o deseando agrandar mi propio nombre, que Dios sea quien me diga “señora de López, silencio por favor”.

Foto por Ronnie Mosley -Capturing grace around the world

“Ten cuidado de tu conducta y de tu enseñanza. Persevera en todo ello, porque así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.” -1 Timoteo 4:16


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Por los que no han nacido

Por los que no han nacido

por Aixa de López

Se siente como en Egipto. Se siente como en Belén. Los soldados rodeando las casas para venir por los pequeños. El enemigo del Creador, destruyendo. Los rastros de llanto como riachuelos que se unen al río que se lleva a los niños… pero hoy… ¡los padres los entregan con tambores y bailes! los padres huyendo de su puesto, pagando por abortos y las madres, hipnotizadas por la serpiente con la vieja mentira: “puedes ser como Dios… eres dueña de tu cuerpo”… hemos perdido la cabeza. Hemos perdido el asombro de los milagros cotidianos. Nos creemos Señores. Perdimos la reverencia y la maravilla. Hemos llegado a ser desechables, opcionales y robóticos. No comprendemos que al destruir a nuestros niños, nos atamos una piedra de molino al cuello y somos los siguientes en ser arrastrados por la corriente incontrolable… hemos perdido la cabeza y quizás el corazón.

¡Sálvanos Rey Bueno! ¡Sálvanos Tú que te hiciste niño, Tú que escogiste experimentar nuestras desgracias y bellezas desde cero, desde el vientre, desde el parto! Devuélvenos el asombro de ser testigos de tus manos trabajando en el banco del alfarero, haznos ver en cada ultrasonido tus huellas digitales y en cada latido tu canto. Conmuévenos con ver la misericordia que es confiarnos -a nosotros los malvados- tus bellezas más vulnerables. Tráenos de vuelta a la humildad de considerarnos criaturas y que nuestros corazones se sepan dichosos por necesitarte. Danos por favor la perspectiva correcta y que estimemos como bendición y herencia tuya a cada niño, aunque el mundo lo llame inconveniencia. ¡Sálvanos Rey Bueno que se hizo niño, que se hizo embrion, que se hizo quebrable para darnos vida!

Te necesitamos cada vez que abrimos Tu Libro para ver cada vida a través de Tus ojos preciosos, nuestro entendimiento limitado sólo quiere pedir “niños sanitos” y a menudo oigo “es lo más importante”, pero recuérdanos la verdad y que al nacer, nuestros niños hallen padres conscientes de su mayor necesidad, que es reconocerse como incapaces de salvarse y que en ese entendimiento, estén creciendo en humildad delante tuyo, que estén convencidos que es imposible vivir como tú mandas sin tu ayuda y que a partir de eso, nuestros pequeños corran a ti porque nos ven hacerlo.

Que tanto papás y mamás puedan descansar en Tu inmensa bondad y soberanía y no en su habilidad o cuenta bancaria. Que Tú seas el Esposo y Padre de las que están solas. Que tus brazos -tu Iglesia- las rodeen de amor y sostén y a medida que les crezca el vientre, su comunidad crezca en misericordia, servicio y amor a la verdad. Que cada bebé que aún no ha nacido emerja a la luz conectando la mirada con los que han sido destinados a darle identidad y protección para su bien y Tu gloria. Que eventualmente, ese amor de una vía lo empuje a conectar su mirada con la mirada del Rey Bueno, que se hizo niño, que se hizo embrión y que lo ha amado desde siempre.

Que Tu Espíritu nos invada de una profunda tristeza por nuestros crímenes secretos, que quienes han hecho de su vientre una tumba llamen al pecado por su nombre y sean libres en Tu presencia. Que las mujeres que se maquillan una sonrisa para asistir a la iglesia pero que llevan enterrado el recuerdo de un aborto puedan experimentar una inundación de tu gracia. Que reciban ese regalo precioso del verdadero arrepentimiento junto con los hombres que por su cobardía o indiferencia, han contribuido a que el Belén donde se oyeron coros de ángeles, se convierta en un mar de alaridos.

Por todos los pequeños mas pequeños te rogamos, Rey Bueno y poderoso, Rey del Cielo y de la tierra que formas vida en los vientres, que te hiciste chiquito y “quebrable” para hacernos tuyos.

En el Nombre de ese Rey, de Jesús, Amén.

“Tú creaste mis entrañas, me formaste en el vientre de mi madre…” Salmo 139


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Huellas de León

Huellas de León

Por Aixa de López

Te sentaste a su lado en la estación del tren sin conocerla… Alguien más grande arregla este tipo de citas porque nos conoce de antemano. Antes de que veamos la luz del día o la oscuridad del vientre. Mucho antes.

¿Cuántos pasos de tu casa a esa banca?

Quien cuenta los cabellos de tu cabeza y de tu barba, cuenta tus pasos y calcula los encuentros. Te sigue.

He llegado a limitarme por fuera: te escucho, te veo, me río y te abrazo, pero no confundas mi silencio con aprobación pasiva. Mi corazón ruge por dentro con oraciones desesperadas para que el León te alcance. Puede que mi boca no pronuncie lo que siento o lo que sé que necesitas oír, pero tengo absoluta confianza que mientras yo doblo las rodillas de mi alma y ruego en silencio por la tuya, Dios abre alguna otra boca, de la cual recibirás con asombro exactamente el mismo mensaje… porque lo que tenemos que decir no se trata ni de ti, ni de nosotros… a veces no serán mis cuerdas vocales las que suenen ni sea mi lengua la que se mueva para que tus oídos oigan, pero será el rugido del mismo León el que vaya abriéndose paso hasta hacerse casa en tu corazón, una conversación a la vez.

El León te sigue.

Yo dejé de depender de mi presencia o capacidad hace mucho tiempo porque he visto que Quien viene peleando por tu afecto no puede ser vencido y no existe límite capaz de detenerlo… y aunque tengo un mayor sentido de urgencia a medida que pasa el tiempo, mi estrategia va cambiando: de hablar contigo a rogarle a Él, porque Él puede.

Yo te digo adiós y me voy al sur -contigo en mi oración- y Él te encuentra exactamente en la estación del tren donde sabe que puede darte otro destello de luz y dejarse ver. Esta vez la usa a ella. Jamás besada, atenta al rugido, astuta como serpiente y mansa como paloma. Un soldado en misión: con preguntas compasivas e inteligentes, oídos atentos y realmente interesados en escuchar a alguien que piensa diferente, lista para dar razón de su esperanza. Otra boca, mismo rugido.

Yo no necesito estar para que el Buen Pastor, el Gran León, llame a tu nombre. Si eres Suyo, no descansará hasta tenerte. Sigo su voz amándote en mis oraciones, viéndote como aún no eres: libre y valiente, ejecutando Su plan. Te veo como sé que Él te ve. No existen casos perdidos para Aslan. No hay locos inalcanzables para el León que se llama Amor.

Mientras viva, mis rodillas se doblarán para unirme al rugido que te llama usando la boca del que a Él le plazca en la estación del tren, en la orilla de la playa, en la cocina pequeña, en la pared por pintar. Y llegará su música a tus oídos y su luz a tus ojos, y verás claramente que detrás de ti y rodeándote por completo siempre han habido huellas del León que te sigue.

Foto 1 https://unsplash.com/@laukev

Foto 2  Charles Forerunner on Unsplash


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Oración por la adopción

Oración por la adopción

 Por Aixa de López

Señor, éramos extranjeros, separados de ti, enemigos de tu Nombre, pero en amor nos predestinaste para ser adoptados como hijos para la gloria de Tu Nombre (Efesios 1:4-5). Hemos experimentado Tu amor sacrificial en lo que hiciste al vestirte de carne y hueso y morir en la cruz en intercambio con nosotros para traernos a tu propia casa y darnos un nuevo nombre. 

Hoy, ruego por tu Iglesia, que se levante y haga visible ese Evangelio. Que muchas más familias te digan “SI” y en obediencia gozosa, den la bienvenida a niños que hoy sufren sin raíces o verdadera identidad. 

Que puedan comprobar que todos los niños son herencia De Dios y cosa de gran estima y que al ser padres para Tu gloria, mueran a sí mismos y veamos un Reino fuerte por abrazar al débil. Que rompas las ideas humanistas acerca de la paternidad y que Tu pueblo brille como debe: sacrificándose como Tú te sacrificaste, dando todo al que no tiene nada. 

Que no nos amedrente tomar el reto de abrazar como nuestros a los que hoy son pequeños extraños, no nos de miedo aceptar a niños mayores o grupos de hermanos, si sabemos que nos estás llamando, que nos aterre no hacer tu voluntad. Que las iglesias se inunden de familias multicolores que te necesiten más porque han decidido obedecer y vivir por fe. Que más púlpitos prediquen de cómo TU nos adoptaste y que eso sea el motivo de nuestra mayor alegría. 

Que muchos más hijos biológicos puedan abrir sus corazones para recibir hermanos con los cuales compartir sus papás, abuelitos, tíos, primos, cuartos, juguetes y comida. Que en unos años veamos una generación menos embriagada de ellos mismos y más decidida a hacer tu voluntad, porque sus padres no tuvieron miedo de adoptar.

Que más niños que hoy se rigen por el miedo, sean liberados al amor por hombres y mujeres que digan si a la adopción.

En el Nombre de Jesús,

Amén.

Esta oración fue originalmente escrita para Alianza Cristiana para los Huérfanos y luego publicada en el libro Oraciones y Reflexiones.

El podcast Religión Pura puede interesarles…

*Foto por Manuel Aldana, Guatemala.


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Completos

Completos

por Aixa de López

Hace un año y un día de esto.

Una de mis hermanas vive en Florida y lo que solíamos ver en las noticias se volvió asunto de familia. Un muchacho entró a disparar a la escuela secundaria donde estudiaba… justamente la de mi sobrino.

Ellos supieron que estaba bien por el bendito celular que cargaba… pero de todos modos lloré de imaginar a mi hermana y cuñado apostados frente a la entrada, viendo a otros papás recibir un malas noticias.

El día 14 de febrero del 2018 terminó con mi familia completa… y sabemos que es gracia sobre gracia… porque Dios así lo quiso. Y aún tengo preguntas…

¿Por qué cuando pasan estas cosas nos limitamos a decir “porque Dios nos ama nos guardó”, viendo sólo nuestro pedacito? ¿Y las familias que no terminaron el día “completos”?

¿Por qué oiremos cosas como “hay que orar más por protección” y no tanto “hay que orar por valor para amar a los difíciles”? ¿Oramos por la familia de las víctimas mientras oramos por la familia del victimario? No sé… nuestra obsesión con nosotros mismos y con que a nosotros no nos pase nada, parece amor pero es en realidad falta de amor; si sólo nos alegran nuestras alegrías aún no comprendemos lo que Dios quiere con nuestra salvación.

Nadie hace lo que hace de gratis. Todos los comportamientos son la voz más elocuente de una necesidad que clama por ser saciada. La presencia de putrefacción sólo puede ser posible por la ausencia de luz y sal. ¿Dónde estamos?

Sea por enfermedad mental, por trauma o por un corazón lleno de mentiras, tomar una vida es una clara bandera roja –corinta– de que este mundo está roto y como una galleta que se cayó de la mesa, está avanzando a paso apresurado hacia su final.

Pero… esto no es sorpresa para nosotros, la gente del Libro. Porque escrito está. Sabemos el final, y es ¡absolutamente glorioso! El Rey que es Camino, Verdad y VIDA, regresará para dejarse ver sin lugar a dudas y los que lo esperábamos lloraremos de alivio, porque al fin será ordenado el mundo, nuestra mente, nuestro corazón y nuestros amores, y seremos libres del miedo… y para mientras, los que esperamos ese día no nos sentamos a ver cómo avanza lo podrido, no vemos desde nuestro balcón preferencial la desgracia, más bien, nos gastamos en anunciar al Rey que viene, nos enfocamos en modelarlo al rendir nuestra comodidad y conveniencia para que cuando llegue el día, los que son suyos, reconozcan Su voz.

Parece que la oscuridad avanza, pero ya viene el día y ¡no se nos dio vista para ver de lejos la necesidad! vivamos para amar, oremos con gratitud cada día que nos acostamos “completos” y roguemos por misericordia para los que aún viven para sus propias fantasías…

“Todos ustedes son hijos de la luz y del día. No somos de la noche ni de la oscuridad. No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio.”

‭‭1 Tesalonicenses‬ ‭5:5-6‬


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Gloria y gracias

Gloria y gracias

Por Aixa de López

“A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.”

-Romanos 1:21

¿Cacharon los antónimos allí? Cuando Dios se da a conocer, uno escoge de qué lado del subibaja se va a sentar. O lo glorificamos y damos gracias, o nos extraviamos en nuestros razonamientos inútiles y se nos oscurece el corazón. Una u otra. Rendirnos ante Él o pelear con Él.

Dar gloria y gracias nos coloca en una posición de humildad en la cual reconocemos nuestra completa bajeza delante de Dios. Jamás veremos a un soberbio siendo agradecido con alguien al mismo tiempo. La gratitud entrena a un corazón en reconocer cuánta necesidad tiene de las virtudes y bondades en otros, y el que reconoce a Dios como Señor y Rey Soberano, rebalsa continuamente en acciones que dicen “gracias” –acciones que dicen al mundo que observa “yo no dependo de mi mismo… yo no merezco ser llamado hijo… yo vivo asombrado del que se dignó en rescatarme… yo vivo en deuda con Uno solamente”. Dar gloria y dar gracias son gemelos siameses. Dar gloria y dar gracias nos vacuna contra el delirio de grandeza que sufrimos al tragar el veneno de Génesis 3 –¡no morirán, pueden ser como Dios!- porque nos ubica en el lugar correcto de reconocernos como criaturas perversas en necesidad de transplante de corazón… porque allí está el gran problema.

Nacemos con estos corazones infectados de autosuficiencia y ganas de trazar nuestros propios límites, y ¡jamás podremos! Porque únicamente Dios puede ver desde la eternidad hasta la eternidad y al mundo entero en la historia entera! ¡Sólo Uno es Creador y Soberano!… pero naturalmente, no lo queremos. Preferimos jugar a la ruleta rusa con un revólver cargado de balas y aún si no nos damos cuenta, el juego terminará mal. Somos Hansel y Gretel siguiendo un camino de migas de pan que nos llevará directo a la casa que en realidad es un rastro. Un matadero.

Cada vez que las criaturas dejamos de reconocer lo que somos y Quién es Dios, nos extraviamos. Dejar de ver a Dios por Quién Él es, es dejar de darle la gloria que le pertenece y para la cual fuimos creados. Negarnos a rendir honor y cantarle agradecimiento garantiza nuestra eventual llegada al desierto, sin mapa y con los ojos cundidos de espejismos que prometen ser agua.

Cuando las ridículas criaturas creen que pueden ser sus propios dioses, pronto encuentran razones para no sólo mal-usar los regalos del Creador, sino celebran el día en que logran coordinar sus pasos para pisotearlos, quemarlos y desgarrarlos; ese día felices se mudan al vecindario de la oscuridad y la estupidez, y a media calle, levantan monumentos a lo que creen que es progreso y libertad… en días como hoy, cuando gente que es sabia en su propia opinión firma con sonrisas que los niños que podrían nacer ese mismo día, pueden ser sacrificados desde el vientre, pienso en Romanos 1 y deseo con muchas fuerzas Verlo regresar a manifestar su ira y juzgar toda esta impiedad e injusticia y le ruego que lejos de solamente indignarme y protestar, mi corazón adquiera sabiduría teniéndole como el Rey que es, lo reconozca en todos mis caminos para rendirle gloria y darle gracias perpetuamente…


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