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El otro milagro

El otro milagro

Por Aixa de López

Hoy vi una publicación de Instagram que alababa a Dios por una prueba de embarazo positiva después de una temporada dura de espera y en síntesis, animaba a todos los que estaban pasando esterilidad, a seguir esperando su milagro (su milagro = un embarazo) y yo contesté esto:

¡El Señor es siempre siempre bueno! ¡Y gloria a Dios por los que están gozando a sus bebés! Sin embargo, tengo algo que decir a quienes nunca recibieron ese tipo de milagro: a veces Dios nos ama así, y a veces, nos ama de manera diferente; Su mente no es nuestra mente… y en esos casos, debemos seguir confiando, no en que recibiremos lo que deseamos, sino en que sin importar lo que se nos de o se nos quite, nos está dando lo necesario. Nunca debemos pensar que es culpa nuestra una cuna vacía. Como voluntaria de una organización que trabaja en favor de los huérfanos, y madre adoptiva, puedo decir que hay mujeres que conciben aún siendo adictas o ignorando completamente al Señor. No podemos controlarlo. Y si… también puedo decir que los vientres estériles podrán parecer historias tristes y derrota para nosotros, pero yo he visto a Dios usarlos vez tras vez para producir corazones fértiles… que dan la bienvenida a bebés que no habrían tenido chance de otra manera. La adopción podrá ser plan B de muchos, pero Dios no hace bebés plan B. A veces la adopción es el plan A de Dios, y ese es otro tipo de milagro. ¡Abrazos!

—————–

PD: es especialmente oportuno publicar esto el día en que nuestra pequeña de la casa cumple 11. Hace tan sólo 5 cumpleaños que celebramos su vida… vino cuando tenía 6 años.

Soy parte del grupo de apoyo para familias adoptivas Corazones Fértiles. Para saber más pueden visitar nuestra página de Facebook o escribir a info@ach.org

Más entradas sobre nuestra historia de adopción…

Dos sílabas

Cuarenta

Flores moradas

Amor no transacción

El riesgo


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Azul tormenta

Azul tormenta

Por Aixa de López

Hoy te vi en el pasillo donde solemos cumplir tantas de nuestras misiones, donde buscamos llenar nuestras alacenas, para llenar barrigas, para llenar corazones. Y no te costó desbordarte en peticiones por ese hijo que amas. El día que quizás temías tanto, llegó; el reclamo por tus decisiones, brincó de su mente, salió de su boca, para meterse en tus oídos y llegar a tu corazón. Por el momento, tu muchacho tiene puestos los lentes de la adolescencia cruel, con los que ve enorme todo lo que le falta y ve pequeño el invaluable regalo que tiene: una madre que le preservó vida. Y necesito ir al Padre y hablarle de ti… porque sé que te sientes como un ancla con peso insuficiente para mantener ese barquito a salvo… porque te sientes incapaz de reparar la rotura que está inundándolo y en las noches mientras duerme, lo ves y ruegas poder seguir enseñándole a nadar, o siquiera convencerlo de no zafarse del chaleco salvavidas.

Y el mar está bravo.

El azul tormenta pinta su corazón y el remolino de agua que lo marea, es un espejo de lo que siente y que no sabe explicar con palabras. Y tu lo ves, y ves un milagro, pero por el momento, Él ve su reflejo en agua turbulenta y solo mira un lapso. Mira con esos lentes de adolescencia cruel y solo sabe hacer cuentas que lo dejan con restas y pareciera que todo el capítulo que lo trajo fue un desliz. Saca su cabeza a un lado del bote mientras lo azota la lluvia violenta, y trata de ver el fondo porque piensa que es allí donde pertenece… nuestro corazón engañoso tiende creerle al que no está… Porque la ausencia de un padre tiene el poder de gritar, aun si tú has pasado su vida entera diciéndole un millón de te amos al oído; porque el corazón de tu hijo fue hecho para estar seguramente atado al muelle del corazón de un papá. Por eso se siente a la deriva. Ese vacío debe ser llenado y tú simplemente no alcanzas.

A este punto de la historia, es lo único que ese muchacho de cielo nublado sabe ver: que tu no alcanzas.

No temas.

Es una fortuna entender, tarde o temprano, que ningún otro mortal jamás alcanzará. Tu pequeño barco no puede imaginar un mar tranquilo, porque no tiene referencia. No pienses que quiere rendirse, lo que quiere es un capitán que lo sepa atar al muelle y ser su ancla. Ese es el trabajo de los papás imperfectos… dejar ver destellos de luz para hacernos desear un día en la playa, con ese Capitán infalible que jamás naufraga. Él anhela un Capitán superior e infalible y aún no se ha dado cuenta.

Hoy que los veo en medio del mar, quiero treparme a bordo, porque de eso se trata esto de ser familia: una flotilla que rodeamos con luces, lazos, salvavidas. Dios quiere y puede mandar hombres con corazones de color azul cielo, para mostrarle esperanza. Pidamos que provea. Él quiere y puede. Más Pablos para los Timoteos. Más Timoteos para los Pablos.

Y yo deseo remar contigo y asegurarte que Dios hecho hombre, sabe navegar. Porque sabe hacer barcos. Sabe hace mares. Saber deshacer olas. Sabe salvar muchachos de corazón de tormenta. Tanto sabe del mar y sus achaques que duerme mientras tripula. Que habla para calmarnos. ¡Que te hable! ¡Abre su libro! Confiémosle esto. La tormenta no fue diseñada para ahogarlos, sino para calmar las olas por dentro al mostrarse como suficiente. Este pequeño barquito no fue lanzado al mar para ser partido ni reparado, fue puesto en el agua para ser hecho nuevo.

Para más información sobre programas de fortalecimiento familiar y mentoreo para niños en riesgo, escriban a info@ach.gt

*Fotografías por Aixa de López


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Oración por una hija adolescente

Oración por una hija adolescente

Por Aixa de López

Basada en 1 Pedro 3:4

Señor, me diste una niña y por tu gracia, ahora está tan alta como yo.

Hoy que mi hija entra a otro capítulo , y yo también, vengo contigo otra vez…

Te pido que conozca más profundamente la verdad: que ella sola no se puede salvar y que su identidad está en Cristo, para que no espere un príncipe azul que la rescate y que tampoco sea engañada con eso de usurpar un lugar que no le asignaste.

Que a medida que se afiance en la Palabra, se convierta en una mujer hermosa de acuerdo a los estándares divinos.

Que el mayor tesoro de su corazón sea lo que jamás podrá perder para que se abandone a Tu voluntad con gozo y valentía.

Que descubra sus talentos para rendirlos y traer ganancias para el Reino, que llegue a comprender Tu diseño para su vida, ame su primer ministerio y sepa que El Señor tiene en alta estima a una mujer que cambia el mundo mientras te sirve silenciosamente y medita en su corazón tus maravillas.

Que sus tiempos contigo la definan.

En el nombre de Jesús,

Amén.

Esta oración fue originalmente publicada en el libro Oraciones y Reflexiones de Lifeway Español

Fotos por Aixa de López

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Días grises

Días grises

Por Aixa de López

 

¿Han tenido esos días raros? En los que no saben exactamente cómo se sienten? En los que pareciera que no se siente nada?… supongo que es parte de la experiencia humana y del caminar con Cristo. 

Si asumimos que se trata de “sentir” nos desenchufamos de la Fuente de vida. Nos desatamos del muelle, y resultamos barcos a la deriva. 

Reconocer que hay días grises, incómodos y “sin forma” no significa que seamos menos Suyos, menos amados o menos aptos para lo que nos manda a hacer. Significa que somos humanos. 

¡Lo maravilloso es que Él lo ha sabido desde el principio! Y no nos llamó por ninguna razón contenida en nosotros mismos, sino por amor a Su Nombre y para la alabanza de Su gloriosa gracia. 

Aún en los días “raros”, tengo a Quién voltear a ver, a Quién elevar mis brazos, a Quién adorar por su eterna estabilidad y en Quién confiar por su inigualable fidelidad. 

Aún cuando no sé ni qué me pasa, ni qué siento, tengo en Quién creer. Eso me hace de carácter firme, aún en estos días, porque se trata de Él y Su perfección, no de mis sentimientos o capacidad. Me sostiene la convicción y no la emoción. 

Al de carácter firme lo guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna. Sí, en ti esperamos, Señor, y en la senda de tus juicios; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra vida. Señor, tú estableces la paz en favor nuestro, porque tú eres quien realiza todas nuestras obras.”

Isaías 26:3-4, 8, 12


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Mariposas o gusanos

Mariposas o gusanos

Por Aixa de López

 

Me dieron tanta tristeza que no tengo fotos. Llegaron demasiadas en esa ocasión y la alegría de verlas crecer se volvió en angustia cuando se terminaron la comida. Traté de ir por unas cuantas ramas más a donde mi mamá (ingenua de mí) y por supuesto que no fueron suficientes.

De las pocas que lograron crecer y colgarse, un par lograron convertirse en crisálida y salir, pero ninguna logró volar. Un pequeño ejército de orugas muertas, aparentemente crecidas pero vacías. Como cascarones. Unas cuantas crisálidas eternas y el par de mariposas que nacieron sin poder volar… que entonces no se si llamar mariposas.

Alguna vez en el pasado, sin aún haber presenciado la maravilla que es la metamorfosis de las monarcas en mi jardincito trasero -como he podido en los últimos 4 años- escribí una cursilería como “todo lo que necesitamos para convertirnos en mariposas ya esta dentro de nosotros“… ¡ay por favor! ¡qué pena!… y ¡Qué mentira! La Biblia lo dice por todos lados y los jardines igual. Es verdad, la crisálida o el capullo no lo construyen afuera de ellas, más bien se quitan el traje de oruga como si fuera una pijama; pero lo que he llegado a entender es que es absolutamente imposible que se conviertan en mariposas sin alimentarse de lo que deben, porque están diseñadas para unirse a esa planta específica al punto de digerirla y así ser transformadas. No fueron hechas para otra cosa.

A menos que coman lo correcto y coman mucho, lo que ellas son por si solas, será simplemente insuficiente; sin el alimento no son más que gusanos muertos.

Y todo habla de Jesús y de su santa e invencible disposición de darse a nosotros con tal de saciar el hambre que programó dentro nuestro, que será insaciable hasta que sea Él quien llene nuestra boca, nuestra mente, nuestro corazón. Estamos cableados para la transformación pero jamás pasará sin que el que nos cableó nos regale hambre por lo que traerá vida: Sus palabras. Su Libro. No fuimos hechos para auto-ayudarnos, auto-mejorarnos o auto-estimarnos.

Sin planta de algodoncillo no hay mariposas monarca y sin Su Palabra, no hay Cristianos. No es suficiente probarla o recibirla esporádicamente, es necesario masticarla, tragarla, digerirla, hacerla nuestra continuamente. Cualquier otra cosa podrá hacernos crecer por fuera, ¡pero jamás lo veremos a Él! Jamás lo amaremos. El hambre que Él da al que hace nacer de nuevo no es de cumplir una tarea, sino de mirarlo a los ojos en cada página. Eso es lo que transforma… ¡Él es Quien transforma! Sin Biblia, tendremos gente llenando las bancas y llenando sus agendas, incluso llenando cheques, pero con almas vacías, sin rumbo y sin fuerza en sus alas.

Mariposas que no se si llamar mariposas, cristianos que no sé si llamar cristianos…

¿Cómo vamos a amar a un Dios que se revela en un libro que no abrimos? Sin comer Biblia, somos gusanos muertos.

“Hijo de hombre, presta atención a lo que te digo. No seas rebelde como ellos. Abre la boca y come lo que te doy».” -Ezequiel 2:8 


 

 


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Encajar

Encajar

Vi su silueta canada del otro lado de la puerta de vidrio; del otro lado, donde cada vez que cruzo dejo de ser extranjera.

Él me cobijó con su nombre hasta que me entregó en el altar, pero su abrazo protector nunca me falta. Regresando de sepultar a la mujer cuyo vientre fue usado para traerlo al mundo, aún de negro, se paró a esperarme. Su sonrisa cansada me dio la bienvenida. Como un millón de veces antes. Su sonrisa fue -y en muchas maneras- sigue siendo, mi hogar. Después de recorrer el mundo se necesita regresar a donde uno encaja perfectamente cuando abraza. Donde uno ha sido recibido ese millón de veces antes.

Por eso cuesta tanto la despedida. Porque uno quiere siempre regresar. Ella se debilitó poco a poco, y empezó a rehusar comer. Es claro que al final de la carrera, el discípulo sabe que el verdadero hogar llama y es lo único que al final desea ¡bendito sea Dios! Se nos va muriendo el apetito por este mundo para incrementar el hambre por lo eterno.

Mi papá se despidió con un “hasta mañana”, se fue a su casa, se cambió, pero luego de un momento sintió que debía regresar; volvió a ponerse la ropa y se fue, porque ella y su abrazo eran su hogar… donde desde niño encajaba perfectamente. Y era hora de un adiós más largo. Ya no habría otro “hasta mañana”.

Ella murió con las caricias de su hijo en la frente y las voces de sus hijas en el oído, como siempre debería ser.

“Perder un padre nunca es tan duro como crecer sin uno”… eso precisamente oí en la conferencia de la cual tuve que regresar. Digo “tuve” porque el amor obliga (impulsa, jala, llama) y estar presentes para celebrar y llorar juntos es de lo más importante, porque así es como contamos una historia mayor. Una que cuenta del Dios que dio su Hijo, su Único, para costear nuestra adopción. Me he equivocado demasiadas veces. Confieso que me ha faltado amor. Tuve que regresar. Quise regresar.

Entre ir y venir, aeropuertos y pasaportes, veo a mis niñas pequeñas… las que nacieron en mi corazón… ¡Qué gran viaje el de la adopción! Un trayecto intenso de un extremo en el que se sobrevive en la mentira de la autosuficiencia hasta el otro extremo, en donde se aprende a confiar y descansar en que alguien vela por uno y lo ama, no porque lo merezca sino a pesar de todo. Donde uno va dándose cuenta de que tiene opción de ir acomodándome a un abrazo hasta que encaja perfectamente, y poco a poco se va volviendo el lugar al cual quiere regresar. De extraños a entrañablemente defendidos.

Y todo habla de Él. Ese sentimiento de vacío y esa tristeza profunda que no termina de irse, indican que añoramos nunca ser dejados. Añoramos lo correcto, porque lo añoramos a Él. Aún sin darnos cuenta, no concebimos historias sin final feliz, y es porque el final feliz es Él. Todo apunta a una eternidad adquirida con sangre, donde nuestros corazones naturalmente huérfanos dejan de serlo, confían perfectamente y gozan a Su Padre para siempre, sin decir adiós nunca más. El final Perfecto sólo puede ser Él, porque sólo Él no tiene final.

Nacimos para pertenecer a alguien que diga “mío”. Estamos hechos para ser anidados en el vientre, en los brazos, para ser hogar unos de otros, para nacer deseados y morir acariciados… Para esperarnos detrás de las puertas del aeropuerto y dejar de ser extranjeros. Para ser abrazados hasta encajar. Para nunca más decir adiós.

«No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío.» -Isaías 43:1


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El disfraz

El disfraz

Por Aixa de López

El diablo no es misterioso, nosotros somos haraganes en leer su descripción en la Biblia.

¿Cómo podemos creer que nuestro Buen Padre y Pastor nos pondría en el mismo corral junto a ese lobo sin darnos cómo vencerlo? Es triste ver cuánto se engrandece a ese rebelde derrotado o cuánto se ignora por lo fino que se viste. Como en los días de Moisés, nos impresionan las señales y prodigios sin pesar lo que distingue al siervo de Dios: el carácter de Cristo. El poder del Espíritu, sin excepción, producirá frutos en el carácter porque ha cambiado la naturaleza y la mente.

El carácter es lo que somos cuando sólo Dios nos ve y el que vive delante de Dios, refleja el carácter de Dios. El diablo y sus ayudantes saben mucha biblia y la recitan torcida. Saben textos pero no los comprenden ni aman. No distinguen de Quién se trata y para qué fue revelado. El que odia nuestra alma y a su Creador sabe oírse bien para entrar suave, como el veneno. El oponente de Dios es astuto, jamás aparentará ser el oponente, sino amigo, aliado, bueno… eso es lo que lo hace tan malvado. Me enluta (no tengo otro adjetivo) ver a tanta gente siendo engañada porque no es diligente en pelear por encontrarse con Dios a diario en sus páginas. Me entristece mi propio corazón terco que se conforma con tan poco y le ruego que me de más amor por Su Verdad para no ser engañada ni de mi propio corazón. La Biblia es la voz de Dios pero nuestro corazón natural se rehúsa a oír, prefiere los cuentos que se le antojan.

El maestro del disfraz… no usa trajes que inspiran miedo, sino ternura y confianza. Uno de sus mayores éxitos ha sido hacer creer al mundo que se ve feo, rojo, feroz y macabro, cuando la Biblia no lo presenta así. Pensamos que el lobo va a aparecernos enseñando los colmillos y parando el pelo de su lomo, cuando en realidad viene vestido de oveja mansa y apacible; eso es lo verdaderamente aterrador.

Los que somos de Cristo no solo sabremos distinguir la voz del Buen Pastor, sino discernir al que parece ángel de luz pero es nuestro enemigo.

Por favor, sopórtenme, aunque parezca yo estar un poco loco. Dios ha hecho que yo me preocupe por ustedes. Lo que quiero es que ustedes sean siempre fieles a Cristo, es decir, que sean como una novia ya comprometida para casarse, que le es fiel a su novio y se mantiene pura para él. Pero tengo miedo de que les pase lo mismo que a Eva, que fue engañada por la astuta serpiente. También ustedes pueden ser engañados y dejar de pensar con sinceridad y pureza acerca de Cristo. Y es que ustedes aceptan con gusto a todo el que viene y les habla de un Jesús distinto del que nosotros les hemos anunciado. Aceptan un espíritu diferente del Espíritu Santo que recibieron, y un mensaje distinto del que aceptaron… [falsos profetas] andan engañando a la gente diciendo que son apóstoles de Cristo y que sirven a Dios igual que nosotros. Lo cual no es extraño. ¡Hasta Satanás se disfraza de ángel de luz, y también sus ayudantes se disfrazan de gente que hace el bien! Pero al final recibirán el castigo que merecen por sus malas acciones.”

‭‭2 Corintios‬ ‭11:1-4, 12-15‬ ‭TLA‬‬

*Fotos: Aixa de López y Unsplash


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Ritmo de guerra

Ritmo de guerra

Por Aixa de López

 

Es lunes ¿Cómo llegaron ayer a la congregación? ¿Qué pasa usualmente en el Día del Señor? ¿Cómo salimos de la casa? 

Soy mamá de 4 y esposa de pastor. Mis domingos pueden ser bien locos… y llegue a darme cuenta de algo que creo que no se limita a mamás o a esposas de pastor, y por eso lo comparto y quienes me leen usualmente, ya saben que yo soy sobria en cuanto a usar términos como “guerra espiritual” o mencionar a Satanás. Así que aquí les va: 

Muy a menudo permitimos que el diablo manosee nuestras vidas, descuidando las pequeñas pero sagradas rutinas que son fáciles de subestimar, como por ejemplo las mañanas de domingo. Sin un plan de acción, es increíblemente fácil perder de vista para qué nos levantamos ese día. Si no pensamos en lo que mi esposo llama “la ruta crítica” allí se nos mete zancadilla el enemigo de nuestra alma. ¿Cómo? Sin dedicarle 5 minutos a asignar tareas a cada hijo para la mañana siguiente, pensar qué me voy a poner y contar el tiempo necesario en ir por la abuelita… los niños amanecen con amnesia, no hay desayuno hecho ni mesa puesta, entonces empiezan las discusiones, acusaciones y tensión… (mis hijos ya están en edad de hacer desayuno, lavar, etc etc) y nos desenfocamos. Esto es el objetivo del diablo: poner nuestros ojos en nosotros mismos y nuestros placeres inmediatos, para que nos olvidemos de nuestro Precioso Salvador y Su trabajo terminado en la cruz y somos TAN débiles y torpes, que ¡un par de horas antes de tener que salir por la puerta bastan para lograrlo!

¿Cómo es guerra espiritual mi plan de domingo en la mañana? ¡Cerrando los agujeros por donde se mete la discordia! Cuando cada integrante sabe su papel, ejercita su obediencia, su servicio amoroso a su familia, se siente importante y amado. Y yo no tengo porqué pretender ser la única capaz, mi trabajo es instruir, y el domingo puede ser aún más especial. Es otro tipo de discipulado. 

No todas las mañanas corren tan suavemente, pero  he aprendido a valorar muchísimo el poder de los ritmos dentro de la casa. Veo cómo Dios nos aporta temporadas, ciclos, días, todo regularmente, vez tras vez. Para que en medio de ese correr lo conozcamos. 

Si podemos salir de la casa más contentos por haber practicado mil pequeños actos de obediencia y bondad en el contexto de la casa, les aseguro que el corazón ya llega más dócil a recibir la Palabra, a dar adoración y a amar a los demás prójimos. 

Es lunes. Nos queda una semana para trazar un nuevo plan de guerra, que comienza pensando quien pondrá la mesa.


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