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Que la Biblia me lea

Foto juan116.org

Por Aixa de López

 

Hace un tiempo leí “no se trata de leer la Biblia, sino que ella te lea a ti”. ¿Cuántos nos acercamos humildemente a abrir esas páginas? La humildad y la lectura de Biblia deben ser combinadas porque de ninguna otra manera su antídoto contra nuestro pecado penetra. Es horrible pensarlo, pero es completamente posible ser lector (e incluso memorizador)… me atrevo a añadir: ¡expositor de La Palabra!… sin ser conocedor y menos amigo de Aquel que se revela en ella. El mismo diablo tentó a Jesús en el desierto citando mal la Biblia. ¡El enemigo de Dios y sus aliados saben más citas bíblicas que muchos cristianos! La conoce pero solamente para torcerla. La conoce pero no la ama… Ella revela toda la Verdad y el diablo la odia desde el principio.

¿Y nosotros?

Ella estuvo antes que yo y permanecerá muchísimo después de que el último santo sea redimido; y me lee. Está viva y corro el riesgo de ignorar ese hecho.

Es casi imperceptible, pero somos más orgullosos de lo que estamos dispuestos a admitir. ¿Cuando fue la última vez que tu lectura fue de corrido por un pasaje que te ardió? La Biblia no es un buffet donde escojo solo lo que me gusta y dejo lo que me reta el paladar. Leer la Biblia de manera completa y lenta nos obliga a pasar por espejos que revelan nuestro lado más horrible y que preferimos esconder. ¡Si supiéramos que ella nos destapa para sanarnos! ¡Si viéramos en ella la redención que nos espera! La abriríamos más a menudo y con menos restricciones. Somos orgullosos cuando nos negamos a leerla y también cuando la recortamos para usarla como nos conviene. Se requiere humildad abrirla dispuestos a ser diagnosticados. La Biblia está viva, esa es su gran diferencia. Sus palabras quiebran para restaurar y no son tímidas para despertarnos de nuestro desgano egoísta con el Rugido de su Gran Autor… leer la Biblia es literalmente oír su voz y a veces nos dirá lo que no nos gusta oír, pero está bien… está perfectamente bien porque Su Autor nos ama y ese es el método que usará para lavarnos y tenernos listos para la Boda.

Él vendrá por una novia limpia y será limpia, no porque hizo muchas buenas obras, sino porque fue humilde en permitirse ser lavada por Su Palabra. La Novia somos nosotros y a menos que abramos Sus páginas y ella “nos lea”, seremos incapaces de ser transformados, crecer en humildad y amar a Su Autor.

“Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley.”

‭‭Salmos‬ ‭119:18‬


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Cuando un río llega al mar: planes para Lágrimas Valientes

Por Aixa de López

 

Hoy es uno de esos días que se sienten como el punto en donde se une un río con el mar. Dos extremos que nunca pensé que se juntarían, por gracia convergen hoy.

Nunca voy a olvidar que fue un 4 de julio que recorrí la limonada con Tita por primera vez y me enamoré como una tonta de la gente y del poder de Dios en medio de tanta debilidad. ¡Gracias a Él, que madura nuestros amores! Dejamos de ser enamorados torpes llenos de soluciones simplistas e instantáneas, y nos convertimos en amantes de Su voluntad… gente que se alegra en la esperanza (no en nuestros ideales superficiales), que muestra paciencia en el sufrimiento (porque lloramos pero sabemos que Él sabe) y que persevera en la oración* (no en insistir tocando en puertas equivocadas y con malos pedidos).

Y mucho ha pasado en estos cuatro años… ¡Alex y yo pasamos de ser papás de dos a ser papás de cuatro y Tita y Vidas Plenas pasaron de tener dos academias a tener (hoy exactamente) cuatro!

Es algo en lo cual quiero poner mi atención, porque mientras hay motines en una correccional de mi país y tantos opinan, quizás olvidando orar la pregunta ¿cómo me quieres usar allí Señor… Cómo puedo llegar antes Señor?, hay gente que se dedica a llorar con los que lloran y simultáneamente secan lágrimas porque traen consigo la esperanza viva. Tita podrá parecer frágil, pero esa mujer pone un pie en la primer calle en bajadita, y la oscuridad se disipa. Casi se ve como cuando anuncian un detergente líquido que cae sobre la grasa y la hace retroceder. Así.

He crecido. El campo del Señor nunca es estéril, Él hace nacer ríos en la soledad para regar La Palabra que ha sembrado y Su riego por excelencia son las lágrimas, creo que de allí es que se engrosa el río que fluye de Su Espíritu… Y hoy uno de mis ríos desemboca en el mar, porque otra cosa que pasó en estos cuatro años es que mientras yo quería bajar y caminar esas callecitas, Dios me mandó a amar a la distancia y me dio palabras. Tita me dijo: hay que tenerle miedo a una sola cosa: no hacer Su voluntad… donde Dios te tiene, allí te necesita. Y aquí estoy, cuatro años más tarde y un libro después, viendo mi rio tocar el mar.

Dios me dio palabras para contar de Él… y me dio un esposo que me hizo publicarlas… y los trajo a ustedes a leer… y añadió amigos que añadieron amigos… y recorrí latinoamérica sin darme cuenta y sin subirme a un avión… y las palabras volaron hasta las páginas que se juntaron para hacer Lágrimas Valientes… y recordé un lugar donde las vi correr: allí en esas callecitas he conocido historias que me impresionan porque entrelazan dolor intenso y gozo ilógico. Escribí un libro y ahora en verdad es Corazón A Papel… Este libro cuenta la Verdad de un Dios que no nos impide llorar, sino más bien usa lágrimas para dejarnos verlo mejor… he entendido que este amor que se nos entrega por gracia, se devuelve de la misma manera.

Quiero que más niños sean arrancados de las garras de Satanás. Quiero unirme a este ejército cuya bandera es el amor. Quiero ser una gota más en ese mar y que mis -nuestras- lágrimas hagan olas.  No puedo bajar a caminar a la Limonada a diario, pero quiero estar presente de alguna manera… por eso Alex y yo hemos decidido que todo lo que genere Lágrimas Valientes, mientras exista, será destinado a Vidas Plenas y honestamente, no sé cuánto sea eso… pero si podemos juntos sostener a un solo niño, a un solo maestro, esto ha valido la pena… aunque sospecho que Dios tiene algo más grande en mente, porque ustedes van con nosotros.

Escribo porque el mensaje no es mío y porque sé que ustedes son reales, porque lloran y he sentido que de alguna manera los acompaño… Hoy los invito a unir nuestros ríos y llegar juntos al mar, le pido al Señor que este libro traiga verdadero alivio y esperanza viva en medio de este mundo pasajero, a ustedes y a muchas familias de La Limonada que quizás jamás conoceremos pero que son conocidas y amadas por Dios.

Lágrimas valientes será presentado por Lifeway (B&H) durante la conferencia Expolit en Agosto de este año, lanzado en Guatemala después de eso y a la venta en todos lados en Octubre.

Para conocer más de Vidas Plenas click aquí.

“Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.” 2 Corintios 1:3-4

*Romanos 12:12

 


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Perdedores con medalla

Foto por Prensa Libre

Por Aixa de López

 

Barrondo decidió entrenar. Lo hizo. Gastó tiempo, esfuerzo, dinero y la suela de sus zapatos, y llegó a las olimpiadas. Barrondo compitió y llegó en segundo, y por primera vez en la historia de Guatemala… mirábamos la tele y todos gritamos ¡GANAMOS UNA MEDALLA! Así, en plural: ganaMOS.

Ese deportista no iba a nombre propio, iba con su bandera (y con todos los chapines) encima, y cuando subió al podio, cantaron nuestro himno. Él nos representó y por él ganamos. Todos tenemos una medalla de plata. Es “nuestra”.

Como Barrondo, un hombre nos representó (¡a la humanidad entera!) en aquel jardín perfecto, pero perdimos. Con su resbalón nos quebramos todos. El universo entero se desorbitó cuando Adán y Eva dudaron del Amor y planes perfectos de Dios y creyeron la mentira del diablo: “pueden ser como Dios”; desde allí, nacemos enfermos de delirio de grandeza, de soberbia y fiebre de gloria… creemos que doblegarnos ante el Creador es opcional. Creemos que existe alternativa y que podemos escoger añadir a Dios a nuestro modo… creemos que tenemos la capacidad de inventar nuestras propias reglas y decidir independientes. Violamos el diseño amoroso, perfecto y divino… eso en esencia es el pecado, y por “default” es eso lo que nos gobierna.

Pero Dios.

A pesar de haberle roto el corazón, y de tener que cumplir con lo que ofreció, prometió que nos rescataría de nosotros mismos y no nos sacó del jardín desnudos, nos cubrió con vestidos de piel de animal, hechos por Él mismo… diciendo a gritos con eso, que más adelante, el Segundo Adán, Su propio Hijo, volvería a competir esa misma competencia, pero con un grado de dificultad sin paralelo. Se trataría de Él mismo poniendo un traje de carne y huesos. Él sería el cordero sacrificado para cubrir nuestra malvada estupidez… ese Segundo Adán pasaría la prueba al creer completa y perfectamente en Su Padre. Sin dudar de su amor, sin recurrir a un plan propio para ganar satisfacción momentánea. Corrió Obediente hasta la muerte, y cuando ganó El Oro, los que reconocimos nuestra incapacidad y lloramos… recibimos la invitación de subir al podio y ser condecorados con El Oro, cuando merecíamos un paredón para ser aniquilados.

Por su llaga fuimos sanados de la soberbia, ganamos lo que no podíamos producir.

Somos rebeldes redimidos.

“Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos.”

‭‭Romanos‬ ‭5:18-19‬ ‭NVI‬


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Huellas en el carro

Por Aixa de López

 

Recuerdo que me llamaron a la dirección y lo vi allí con su traje café, sentado en una banca demasiado pequeña para él, con las manos entrelazadas, en medio de sus rodillas. Levantó la mirada cuando me vió entrar y las cejas levantadas y la sonrisa agridulce tenían mucho que decir. Esa mañana yo había pasado mis deditos grasientos por todo el lado del carro recién lavado (al parecer, ese brillo impecable debía ser experimentado con el tacto) y evidentemente, mi agenda y la suya no concordaron. Su carro ha sido su herramienta de trabajo y es diligente en cuidarlo. Pero yo sólo vi una textura irresistible. Él se sobresaltó y me agarró la mano, me regañó molesto y se apuró a borrar mis huellas. Después salió para el trabajo y mis hermanas y yo para el colegio.

Mi papá es un hombre de presencia suave y amable. Jamás de gritos o groserías. Eso hacía que cualquier manifestación siquiera un poco subida de tono se sintiera como una aplanadora sobre el corazón. Seguramente él lo sabía, porque interrumpió su mañana de trabajo para interrumpir la mía y más que nada, interrumpir el trayecto de la aplanadora que desde la mañana seguía su recorrido destructor sobre mi memoria.

Llegó al colegio exclusivamente a pedirme perdón. A eso. No puedo recordarlo o contarlo sin volver a llorar. Se limitó a decirme que estaba arrepentido por haberme hablado así. No lo terminó excusando su conducta con un “pero porfa no volvás a tocar así el carro recién lavado. Vos no entendés que es mi herramienta de trabajo… o que tengo mil problemas que no entenderías”… no lo hizo. Sólo lloró por haberme hecho sentir como que el carro valía más que yo y que debía aclararlo ese mismo día conmigo.

Hoy por la mañana le escribí para contarle que sigo agradecida con Dios por haberme entregado a él para ser protegida por sus brazos y le conté cómo ese recuerdo es de mis favoritos. Él no lo recordaba…

Suele ser así. Los momentos que definen la vida de un niño no son registrados por el radar de los adultos que miran otras cosas. Pero Dios va aclarando el camino hacia Él mismo, con pequeños actos en los que rendimos nuestra debilidad. Es así como Él se va revelando. La gran debilidad de mi papá en ese momento de furia, fue transformado en uno de los mayores puntos de conexión conmigo, porque se resistió al impulso de tener la razón. El orgullo es lo que va construyendo muros entre nosotros y la obsesión con nuestra imagen es lo que destruye los puentes; pero la humildad y la habilidad para ver nuestra maldad, reconociendo el dolor que causamos… eso es lo que (contrario a nuestra intuición) produce las más increíbles historias de amor, gobernadas por la gracia. ¡Desperdiciamos demasiado nuestros fracasos! Si tan sólo escucháramos más la voz de Dios, abriendo nuestras Biblias, sabríamos modelar la belleza de un Dios que no entabló relación con sus niños al ser un papá rudo e intocable, sino al volverse completamente vulnerable y que se dio en servicio de los que no lo merecían.

Papás: no crean la mentira de que su trabajo es ser fuertes todo el tiempo, porque entonces cuando fallen querrán esconderlo, ya sea echando culpas a los lados o negando la realidad, y los hijos vemos y al tiempo, crecemos… eventualmente, no hay manera de esconder las grietas, pero eso no es una mala noticia, porque es precisamente a traves de ellas que podemos empezar a ver al Dios vivo, si ustedes admiten necesitarlo tanto como a los niños que tienen a su cargo. Hoy veo a mi esposo y la relación fuerte que tiene con nuestros cuatro hijos, y no se debe a que jamás falla, sino a las veces que les ha pedido perdón sin excusarse y la determinación que ha tenido de estar presente y de guiarlos modelando al Padre que ha le ha tenido paciencia y extendido misericordia un millón de veces. Su fuerza como papá está en no esconder su debilidad de Dios, ni de nosotros.

Mis huellas en su carro provocaron una reacción que hubiera podido ser un recuerdo triste en mi mente, pero su humildad y esfuerzo intencional por reconocer su error, lo convirtieron en una de las huellas más tiernas de mi vida y una que estoy segura, hace a Dios sonreír.


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Las flores me dijeron

IMG_0741 Por Aixa de López

 

Parecía muerto. Yo dije “¡lo maté!¨

Pero hoy amanece. Y lo veo por la ventana, bajo la briza y el cielo inusualmente, totalmente blanco. Viendome. Hermoso. Radiante. Sonriendo. Calmado… porque es lo que había planeado todo este tiempo. Había tratado de decirme pero no le entendí.

Lo vi por la ventana. Sin hablar me dijo que saliera a verlo. Porque depués de todo, fue Él quien decidió regresar. Ya estaba esperando afuera antes de que yo me despertara. Su amor me llamaba.

Y bajé y me quedé perpleja de cómo logró combinar una fuerza invencible y una ternura conmovedora. Parecía un soldado con mil historias entre pecho y espalda y la satisfacción de una misión cumplida. Volvía de pelear lo que nadie jamás podría soportar, pero se veía radiante. Una guapura hipnotizante . Uniforme condecorado estilando. Igual que su cabeza, cejas y pestañas. Las manos con cicatrices cubiertas de briza y dejando caer gotitas sobre las botas de combate. Triunfante y tierno. Fuerte y sereno. Sonriendo bajo la briza y el cielo blanco.

IMG_0742Esperando paciente a que yo amaneciera. Así es Él, amanece antes que nuestros ojos. Sus flores salen antes que el sol. De hecho, se forman en la oscuridad. El final feliz ya estaba adentro de Él aunque nadie lo podía ver. Es un soldado… una semilla… y a menos que peleara y muriera, no podía ganar. A menos que se rompiera, no podía ser invencible. Mató a la muerte cuando murió siendo inocente. Mató a la muerte viviendo para Su Padre mientras moría cada día. Porque viene de un Reino diferente, donde se gana al rendirse.

Oi ruido afuera. Eran enemigos suyos. Soldados peleando la batalla equivocada. Burladores de su bondad. Ignorantes de su belleza. Pensadores ciegos. Por un momento me asusté, por un momento capturaron mi atención. Me enojé… me angustié. Los oi riéndose de lo que hizo. Ignorando la Verdad. ¡Y convenciendo a tantos! Pero él me sonrió y extendió su mano para que yo también saliera a mojarme bajo la briza… esa brisa de gotitas casi microscópicas que parecen no tener fuerza, pero que caen con tal constancia, que llegan a empapar. Y le di mi mano… porque ya tenía mi corazón. Y me abrazó tan fuerte que mi pijama se mojó al tocar su uniforme. Y allí me dijo al oído que no me preocupara. Que ya venía el día en que todos lo verían como realmente es y ninguno quedaría igual.

IMG_0766Muerto no está. Diga lo que diga este mundo que Adán rompió. Él está sereno y espera afuera de la ventana. Aunque haya ruido afuera. Aunque la mentira avance. El final feliz está listo. Las flores formándose en medio del secreto, el color intenso adentro de las ramas que parecen muertas.

Las flores me dijeron. Ellas salen para eso.

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todas las promesas cumplidas

fullsizeoutput_59a4Por Aixa de López

 

Las palabras bellas suenan más bellas cuando son leídas en voz alta y en familia. Eso hicimos en la congregación hace quince días para recibir el año nuevo.

Juntos pronunciamos Números 6:24… “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda la paz”.

Son las palabras de un Papá para los hijos que ama. Es es una bendición sacerdotal que Dios ordenó para el pueblo de Israel, su pueblo escogido, por medio de Moisés y está escrito en tiempo futuro. Los quería hacer ver hacia adelante, llenarlos de esperanza y enfocar sus ojos en Él, de quien proviene toda cosa buena. Es en futuro, porque para la raza humana, allí estaba Jesús, aunque claro, Él siempre había estado.

Todo lo que se dijo en el Antiguo Testamento, antes de Jesús, antes que algún par de ojos humanos lo vieran, se trata de Él… porque la Biblia en todos los libros que la conforman, cuentan una sola historia: la Suya. (Romanos 11:36, Colosenses 1:16)

Mientras lo leíamos en voz alta en la congregación, me brincaba el corazón porque esta bendición, hoy en día, para nosotros, no solo trae esperanza para mañana, podemos leerlo en tiempo presente, ¡Puede ser un canto de adoración saturada de gratitud porque en Jesús, todo eso ya lo recibimos!.

Por eso el anciano llamado Simeón, cuando lo vió en el templo en brazos de José y María, dijo “ya puedes despedir a tu siervo en paz, porque han visto mis ojos tu Salvación” (Lucas 2:25-35)

Si hemos llegado a ver que no podemos salvarnos solos y que Él es el único camino, verdad y vida, entonces, ¡esa bendición ya se cumplió!.

Jesús es nuestra bendición y provisión más colosal, el tesoro que jamás se agotará o podrá ser robado , es la perla de gran precio por la que vale la pena soltar todo lo demás (Efesios 1:3, Juan 6:33, Mateo 13:45). Él nos guarda, y no solamente del mal que pudiera llegar ahora (y que de alguna manera, llegará), sino nos guarda en Él de la ira justa de Su Padre en el día final (Romanos 8:1) porque Él es nuestra justicia (Romanos 10:4) y por su obediencia perfecta, las palabras “Este es mi Hijo amado, estoy muy complacido con Él” son también para nosotros (Romanos 8:17) ¡Por Jesús, ya nos mira con agrado! Y en la cruz, nos extendió Su amor y no hay prueba más contundente (Romanos 5:8). Por Jesús tenemos paz EN Dios y CON Dios (Efesios 2:14-17)

Jesus es el cumplimiento completo de toda la ley y los profetas. Podemos proclamar esa bendición hoy como canto de adoración porque Él expiró diciendo ¡Consumado es! ¡Jesus es la personificación de Números 6:24-26 y esa es la alegría que nos sostiene y en la cual viviremos por siempre!

Quiero ser como ese viejito Simeón. Ser movida por el Espíritu y ver a Jesús, ver que ya está hecho lo que estaba esperando y poder irme satisfecha. Solo estaremos listos para morir el día que vivamos para verlo. Él es todas las promesas cumplidas. Él es la máxima promesa cumplida.


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Salmo 27:10 con camisa a cuadros: 5 maneras de amar a niños vulnerables

img_0424Por Aixa de López

 

Voy a contarles otra partecita de nuestra historia, por la misma razón que les hemos compartido cualquier otra parte: que vean que Dios es Dios y llama a gente normal, porque el que importa es Él. Este Dios, el de la Biblia, es de establos, carpinteros, reyes que no olvidaron nunca cómo arrear ovejas y niños que ofrecen su lonchera. Este Dios nos llama a cosas enormes, que se contruyen en secreto y en chiquito, poco a poco.

Quiero contarles que lo que más amo de mi esposo, no es lo que todos ven en la plataforma o lo que sale en los medios. Es lo que Dios ha hecho y está haciendo, cuando nadie ve. Es cuando lo veo como hoy.

Desde hace un año tomó la tarea de ser la figura paterna (mentor) de una niña de la misma edad que una de nuestras hijas y que nunca ha conocido más que la vida en el sistema de protección. Vive en un hogar. Cuando la gente se entera que nosotros adoptamos, muchas veces nos dice “eso no es para cualquiera, es un llamado especial, los felicitamos”… y es verdad, la adopción no es para todos. Lo que no es verdad es que el problema de la niñez vulnerable es para una élite súper-cristiana (porque no existe tal cosa). Si el Señor nos abrió los ojos, el llamado a ser suyos incluye meter las manos donde Él las mete, andar en aguas profundas, donde Él anda y llorar por lo que Él llora. Entonces los huérfanos sí son problema de todos los que somos Suyos. Aún si nuestra familia no puede adoptar.

Aquí hay maneras concretas de involucrarse:

  1. Oren preguntando a Dios ¿Cómo me quieres usar con los niños?

Esto es medular. Ver la necesidad y que nos duela es Dios despertándonos. Al reconocer Su voz, hagamos como Samuel y digamos “Heme aquí… ¿cómo te puedo servir?” y esperemos respuesta. Por experiencia les digo, Dios les va a contestar porque Sus niños lloran y Él los está oyendo. Nosotros somos respuesta a esas oraciones. Es cuestión de obedecer. Si están casados, pónganse de acuerdo. Si son papás, marquen la pauta sin temor. Si son solteros, ¡mejor aún! (1 Cor. 7:32)

2. Mentoreen

La gran mayoría de niños en los Hogares de protección no están allí por orfandad como tal, sino porque su familia no es un recurso viable (trágicamente, las razones más frecuentes son extrema pobreza, abuso sexual, violencia doméstica, abandono). Muchos de nuestros (si, son nuestros) niños pasan su niñez en el sistema de protección, sin un modelo familiar, sin apego a alguien seguro y sin la red de apoyo que Dios diseñó, que para bien o para mal, es la familia y se “gradúan” del sistema.

La época navideña es en la que los hogares de niños son atiborrados de visitas, regalos y comida. No está mal, pero podemos hacerlo mejor. Ir una vez al año es una bendición, pero decidir aparecer con constancia y entablar una RELACIÓN, cambia la vida.

¿Saben lo que es cumplir 18 en un hogar de niños? Es sinónimo de angustia, terror, soledad e incertidumbre. Porque ese cumpleaños es cuando el reloj de arena deja caer su último grano y sin tener recursos, destrezas relacionales o raíces, son lanzados al vacío.

¿Qué tal si más Alexs aparecen una vez al mes en la vida de un niño? Mes a mes enseñando cómo se come, como se ahorra, cómo se pide perdón, cómo se lee la Biblia… ese cumpleaños 18 puede significar esperanza.

3. Apoyen con becas, cuentas de luz, gas, mercado, honorarios de profesionales.

Como dijo mi amiga Sarita de Ruano en un taller “no se ve tan bonito en facebook, pero esto bendice más a los hogares que muchas de las cosas que usualmente se reciben”. Ser vountarias en la Alianza Cristiana para los Huérfanos nos pone frente a tantas historias… una amiga misionera me contó de cómo bajó de peso porque en las noches sólo podían hacer una sopita rala para que alcanzara para todos los niños y que a veces se quedaban sin luz o gasolina para viajar a las audiencias, pero que los voluntarios deseaban llegar (con la mejor de las intenciones) a darles pastel y un show de payasos.

Si vamos a servir a un hogar, la primera pregunta debe ser ¿Cuáles son sus necesidades? Porque… ¿queremos bendecir o ser vistos? ¿queremos ayudar o que nos aplaudan? ¿Queremos servir o servirnos para aplacar nuestra conciencia? Podemos gastar la misma cantidad y realmente contribuir al bienestar a más largo plazo.

4. Inviertan en prevención

Si tomamos en serio la Gran Comisión, somos el agente preventivo más fuerte que existe. Somos muchos, estamos en todos lados y ¡no dependemos de nuestra astucia!. El otro día oí el testimonio de la psicóloga de un hogar, que me movió a las lágrimas. Ella presenció una audiencia, donde una jueza estaba definiendo si reunir a una madre sola de escasos recursos con sus niños, cuando le preguntó cómo iba su situación, la mujer le contó que unas señoras de la iglesia le estaban ayudando a poner un negocio pequeño y que le iban a apoyar con los niños. La jueza las mandó a llamar para constatarlo y así fue. Yo lloraba de ver que la fidelidad de Dios sigue expresándose a través de Su Cuerpo. Haremos proezas si hacemos lo que está en nuestra mano hacer, que es exactamente lo que Él pide.

5. Oren por los que ya estamos aquí

El llamado es duro. La vida junto a los niños de orígenes difíciles demanda una entrega total y en el camino nos damos cuenta que no se puede vivir esta vida sin morir a nosotros mismos, y morir nunca es divertido. Vemos nuestros límites como nunca antes y necesitamos caminar en dependencia al Señor cada día. Comprender a nuestros niños no siempre es fácil y las fuerzas, la paciencia y la perspectiva, pueden perderse fácilmente.

Las familias adoptivas, encargados de hogares, padres sustitutos, trabajadores sociales, psicólogos, etc, necesitamos fuertemente que vayan al Padre y se unan a nosotros ante Su trono. No serán sólo palabras al aire, serán corazones dispuestos a poner atención a dolores que parecían ajenos y al hacerlo, sentirán más de cerca el corazón de Dios…

Esto no es glamoroso, porque es un llamado a morir. Es el llamado de Jesús de Nazaret, de venir a tomar nuestra cruz y seguirlo a donde las luces no nos enfocan, las bocinas no amplifican nuestra voz y sólo Él ve. Vamos. La recompensa es enorme… un corazón quebrantado y simultáneamente el gozo de tener esa esperanza eterna, de saber que ya regresará Aquel que conoce a cada uno de ellos por nombre.

La Biblia dice en el Salmo 27:10 “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.” En la ciudad de Guatemala, hay una niña que lo recita y puede imaginarse los brazos de ese Dios, porque los brazos de mi esposo la abrazaron hoy con amor paternal, una vez más y le enseñaron a revolver el café en un restaurante.

 

Si desean más información pueden escribir a info@ach.gt para contactar a Alianza Cristiana para los Huérfanos de Guatemala.

 

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El riesgo

 


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Como espejos

Por Aixa de López

 

-A continuación les comparto algo que escribí a petición de algunos Jóvenes de la Fráter, para su celebración de noviembre 2017.-

 

img_8886No tenemos luz propia. Ese es nuestro error. Pensar que está en nosotros producir luz. Y entonces tratamos y fingimos y nos cansamos en lo equivocado… Nunca se ha tratado de nosotros. ¿No lo hemos visto claro? ¿Quién antes de ser usado por Dios, ha sido evaluado por sus habilidades y talentos? ¿O por su récord impecable?

Ninguno. Jamás. Ha sido usado por Dios por lo que tiene que ofrecer. Todos. Siempre. Son usados por Dios para que en su debilidad, Él se haga fuerte.

Moisés, el prófugo tartamudo.

David, el adúltero asesino.

Pablo, el orgulloso perseguidor.

Alguna vez leí que Dios, antes de usar un vaso, lo quiebra… Y es verdad.  Para que alguien brille, debe ver su oscuridad y dejar de pretender generar brillo propio. Porque no está allí. Cada vez que lo intentamos, nos hinchamos y crecemos mal… Y morimos ciegos.

Sale el Sol de justicia y V E M O S…  que cualquiera que se apoya en sus talentos y habilidades, no es apto para el Reino de la luz. Porque este no es un show de talentos. Es una familia a la cual llegamos por misericordia. El reino de la luz, es de los que se rinden porque entendieron que a menos que se conecten al Padre, no hay poder.

Es contradictorio, pero nosotros somos capaces de brillar cuando entendemos nuestra oscuridad y nuestra necesidad de conexión… Y nosotros no podíamos llegar a la fuente, entonces la fuente llegó a nosotros… Todo nuestro esfuerzo para brillar y parecernos al Padre, solo llegaba a ser una chispa débil.

Pero vino Cristo.

Esa columna de fuego que nos iluminó en el desierto, por quien podemos caminar seguros y frente a quien la oscuridad huye. La oscuridad del corazón y del universo entero.

Y frente a Él, con vidas doblegadas, sin nada que ocultar y agotados de tratar… Sucede… Que empezamos a reflejar… Su fuego. Sólo brillamos como espejos. Ese es nuestro rol.


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