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Q100

Por Aixa de López

 

Se sacó Q100 que yo sé que no le sobran, porque oyó que la lluvia no dejaba que la ropa se secara y esa ropa es la única que tienen los niños de esa mamá sola. “Por favor lleven a secarle la ropa a una secadora”. Como parte del trabajo impresionante que realiza la fundacion Vidas Plenas está eso de visitar a las familias de los niños que atienden en las academias. No es entretenerlos o siquiera educarlos. Es restaurar a la familia vulnerable y mostrarles el amor de Cristo aún si esto significa limpiar la casa y lavar la ropa. Así es aquí. Y así es don Otto. El equipo de las academias visita la casa de los Aceituno por Christian, el hijo mayor de don Otto que convalece desde el accidente que lo dejó paralítico hace unos años, así es como se cruzan las historias.

Ayer vine por un par de pares de tennis, pero es una excusa para venir a ver el poder de Dios de otro modo. No falla. Siempre salgo inspirada. Historias de dolor y salvación, de muerte y de vida, de problemas y luz. Así, junto. Cuando vine la última vez al taller, hace unos años (porque como saben, mi amor por este ministerios es como a larga distancia) don Otto recibió la noticia de que Rikeli, una empresa nacional muy respetada, tomaría su calzado como parte de su catálogo. Ese día lloramos de alegría y presencié un momento santo en ese taller de tablas y lámina; este hombre a quien se le abría un cofre de oro, derramó lágrimas que secó subiendose la playera hasta las mejillas, dejando al descubierto su estómago y dijo: “solo quiero que sepan que yo nunca pienso mover el taller de aquí, porque mi misión es con los muchachos de la limonada”… y cuando el ejecutivo de la empresa le preguntó “¿que sueña don Otto?” Él respondió: –tener un comedor y darle desayuno a los niños del barrio. Oigo que van con hambre a la escuela… -s u s p i r o-

Su hijo mediano ya le dijo que no piensa tatuarse y Tita le dijo que era lo mejor si planeaba conseguir trabajo; y dice Don Otto: “¡y aquí no los contrato a menos que vengan tatuados!” Nos soltamos una carcajada.

Es un hombre que vive para dar. Y dar y dar. Ayer fui feliz de ver ese comedor y a su familia; una familia que sigue con su mirada fija en el blanco correcto. Cuando le pago los zapatos, se levanta y agarra una alcancía de plástico azul, feliz mete Q100 y dice “para la piñata que le hago a los niños el 1 de enero”… ¡solo recibe para darlo! …No solo les recomiendo los zapatos porque son lindos y excelentemente hechos (oran antes de diseñarlos y los hacen con amor)… sino porque al comprarlos, don Otto puede llamar a otro muchacho (pandillero o ex-pandillero) con la excusa de darle trabajo, para proceder a darle un abrazo cada mañana, decirle “te quiero” y mostrar a un Jesús presente y salvador.

Pueden escribir por WhatsApp al +502 3511 4570 para preguntar por diseños, telas, precios, etc.


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Niños y pollos

Por Aixa de López

 

No siempre será así. Me obligo a parar y ver. Tomo fotos para recordar ya. Para recordar que esto es precioso y debo ser intencional en enseñarles que valen porque portan la imagen de Su creador y que Él fue intencional en amarlos –y amarme– antes de que pudiéramos hacer algo para ganárnoslo.

Valen por Quien los hizo. Son apreciados y queridos por Ese a Quien reflejan.

No hay otra criatura que haya necesitado ser amado hasta la muerte… el cielo anuncia Sus maravillas, los árboles le cantan en armonía junto al viento, las orugas se transforman perfectamente. Todos haciendo exactamente para lo que fueron creados…. ninguno de ellos necesitó un Amor que fuera a la cruz, porque sólo nosotros nos rebelamos contra el creador como lo hicimos, y al mismo tiempo, ninguna otra criatura fue hecha a Su imagen y semejanza. “Somos peores de lo que pensamos y más amados de lo que alguna vez hayamos soñado”.*

Eso es lo que no entendemos… Satanás ha logrado confundirnos al punto de defender a media calle que un pollo vale lo mismo que uno de mis niños. Lo oí yo misma una noche. Un grupo de chavos platicando afuera de mi ventana… “es lo mismo. ¿No comemos huevos? Es lo mismo. Es un ser vivo…” tuve que salir a buscar a una de mis niñas al área de juegos y pasé a su lado. Ni me dijeron buenas noches, ni dejaron de decirlo con el mismo tono de voz: “abortar es lo mismo”. No pude más. Abracé de medio lado al que hablaba y le dije “dale gracias a Dios que tu mamá no te valora igual que a un pollo… la gran diferencia es que fuiste hecho a la imagen y semejanza del Dios en el que decís creer”.

La gran obra maestra del diablo es alejar nuestros corazones del Creador distrayéndonos con lo los regalos de Su creación. ¡Qué satánica genialidad lograr que los jóvenes lleguen a pensar que los animales y nosotros valemos exactamente igual! Entonces vemos perros con suéteres de marca ser llamados hijos, y jóvenes diciendo a media calle que en caso de embarazo, abortar no será diferente a hacer un omelette.

Si. Mi casa llena de relajo y juguetes, ropa heredada y citas de dentista, alfombras de colores y legos, es a propósito. Paro y veo. Mis niños no nacieron para mi o mi satisfacción (o la de ellos), nacieron para anunciar al Rey del universo que los hizo y que vino frágil, vino Niño. Mis niños y cada pequeño que ha sido concebido, refleja Esa imagen y gran crimen de este siglo es igualarlos a animales. De feria (para ser exhibidos o explotados) o destinados al matadero (porque no hemos entendido a Quién le pertenecen). Dios nos manda niños, por algo será… paremos y veamos.

“Tú creaste mis entrañas;
    me formaste en el vientre de mi madre.
 ¡Te alabo porque soy una creación admirable!
    ¡Tus obras son maravillosas,
    y esto lo sé muy bien!
 Mis huesos no te fueron desconocidos
    cuando en lo más recóndito era yo formado,
cuando en lo más profundo de la tierra
    era yo entretejido.
 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:
    todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
    aunque no existía uno solo de ellos.”

Salmo 139:13-16

*Cita de Tim Keller

 


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Subibaja

Por Aixa de López

A veces olvidamos que los Salmos son canciones, y hay Salmos, que parecen canciones de rock pesado. Dicen verdades tan fuertes, que nadie los imprimiría sobre una taza o un delantal. Pero allí están y están por algo.

Me caen bien los cristianos que no los pasan por alto, y que hasta se detienen a meditar y aplicar… eso fue lo que hizo mi querido amigo Javier Arriola recientemente, porque la situación de este paisito loco obliga. El Salmo fue el 82:

“Dios preside el consejo celestial; entre los dioses dicta sentencia: «¿Hasta cuándo defenderán la injusticia y favorecerán a los impíos? Defiendan la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido háganles justicia. Salven al menesteroso y al necesitado; líbrenlos de la mano de los impíos. »Ellos no saben nada, no entienden nada. Deambulan en la oscuridad; se estremecen todos los cimientos de la tierra. »Yo les he dicho: “Ustedes son dioses; todos ustedes son hijos del Altísimo ”. Pero morirán como cualquier mortal; caerán como cualquier otro gobernante». Levántate, oh Dios, y juzga a la tierra, pues tuyas son todas las naciones.”

Me impresiona cómo la Biblia es tan clara en decir que defender la injusticia está totalmente en el lado opuesto de defender al más débil. Como un subibaja. O uno se coloca de un lado, o se coloca del otro.

Y Todos somos una misma desgracia sin Dios… queremos reinar. En Guatemala y en la última aldea del rincón más remoto del universo. Queremos ser Él. Eso es lo que dice la Biblia en Romanos 3. Por eso es que Jesus dijo que “nos es necesario nacer de nuevo” porque nuestra naturaleza es ser así. Hay un famoso dicho de Mark Twain: “entre más conozco a los hombres, más quiero a mi perro” y lo comprendo. Lo traicionero de la gente y la nobleza de los animales. Lo horrible de la hipocresía y el afecto transparente de los perros. La avaricia que hace hombres ciegos y la ternura que hace a un animal amar después de mil maltratos. Solía abrazarlo, al dicho ese, antes de empezar a comprender el problema que nos pudre la raíz a a todos y ahora no puedo ponerme en una categoría más alta. Ahora digo “entre más conozco a los hombre… más corro a Dios”. Porque sabiendo lo horribles que somos, dio su vida, siendo Él perfecto, ¡porque no había otra forma de pagar nuestra maldad! ¿Cómo llegamos a aceptar, aplaudir y hasta legislar lo que ofende a Dios? Nos creemos Él y realmente pensamos que nos saldremos con la nuestra. Nos reímos de la Verdad y de la justicia divina, porque pensamos que nunca será ejecutada y que lo de la Biblia es una fábula. Los hombres malos hacen su voluntad porque creen que nunca serán alcanzados. Esto tampoco es sorpresa para la Biblia:

“Afilan su lengua como espada
    y lanzan como flechas palabras ponzoñosas.
 Emboscados, disparan contra el inocente;
    le tiran sin temor y sin aviso.

Unos a otros se animan en sus planes impíos,
    calculan cómo tender sus trampas;
    y hasta dicen: «¿Quién las verá?»
Maquinan injusticias, y dicen:
    «¡Hemos tramado un plan perfecto!»
¡Cuán incomprensibles son
    la mente y los pensamientos humanos!”

Salmo 64:3-6

Y dan ganas de salir corriendo… porque pareciera que el mundo es comandado por malvados que van a ganar.

¿Cómo se puede seguir en medio de esta avalancha de injusticias? subiendo al lado correcto del subibaja. Viendo a lo eterno. No se puede de otro modo. Jesús regresará a enderezarlo todo. Esa es nuestra esperanza. Ninguna impunidad es eterna. Aunque cada vez es más difícil distinguir la información verdadera de la falsa, lo que es seguro es que ninguna injusticia se quedará así. Y mientras tanto, los que somos Suyos, hacemos SU trabajo. No porque creamos que lo vamos a terminar, pero porque es lo justo y quien lo terminará, no tarda.

El Salmo termina con una plegaria a Dios porque regrese pronto a juzgar, porque Ese Juez no falla y es imparcial. Una vez más, contraste. Subibaja. Los que se creen dioses, “caerán como cualquier gobernante”, pero Dios, es el dueño de todas las naciones. Temporal vrs. eterno. Alucinación vrs. Verdad. El juicio final será fiesta para los que fuimos ya justificados y que por ese amor, estamos peleando por vivir en santidad. Los justificados queremos ese juicio porque los débiles sufren y no lo podemos pasar por alto y el Rey que se hizo débil para vencer, tampoco.

“He visto al déspota y malvado
    extenderse como cedro frondoso.
Pero pasó al olvido y dejó de existir;
    lo busqué, y ya no pude encontrarlo….

Pero tú, espera en el Señor,
    y vive según su voluntad,
    que él te exaltará para que heredes la tierra.
Cuando los malvados sean destruidos,
    tú lo verás con tus propios ojos.”

Del Salmo 37

 


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De piedrín a monumentos

Por Aixa de López

 

No llevo tanto tiempo de verlos pero desde que los ví, junto a otros hermanos, corro en su ayuda. Están enterrados debajo de una montaña de piedrín que parece imposible de remover. ¡Es una urgencia! ¡Gritamos y nadie parecía oírnos! Están creciendo mientras son aplastados y ¡desespera que es como si sólo algunos de nosotros tuvieramos un super-poder para verlos!… en varias ocasiones nos hemos volteado a ver frustrados en medio de gente que desde su comodidad y con trajes elegantes, hablan y hablan y hablan sobre posibles respuestas y sonrien sin tener el nombre de uno solo de esos niños sepultados bajo ese montón de ripio, en sus corazones; sonrien y se tardan porque no los conocen… en más de una ocasión, nos hemos tenido que abrazar y llorar de indignación. ¡Bendito el día que dejamos de vernos las caras y comprendimos a Quién correr! Cada uno de esos niños que pagan la factura de tantos pecados debajo de esa montaña de dolor, tiene nombre y Dueño y Él nos escuchó… y más que a nosotros, los escuchó a ellos. Los niños solos lloran cuando nadie con ojos humanos ve, pero Dios recoge cada una de sus lágrimas, cuenta cada uno de sus cabellos y los llama por su nombre. Hay alguien que los ama y nos llama hacia ellos.

Este fin de semana nos volteamos a ver y también nos abrazamos, abrumados de alegría y alivio, porque muchos más pudieron ver.

Ver el dolor de los que no pueden resolverlo solos, produce en el discípulo de Cristo, un aullido desesperado y un amor por la oración… porque sólo ella queda. Y también produce sed de correr hacia la montaña de piedrín, para comenzar a quitar, uno a uno, el peso de encima. Cada uno lo que puede.

Eso vi. Discipulos cargados por lo que vieron y al mismo tiempo, decididos a acarrear el peso necesario y así liberar a más de uno debajo de las ruinas. La Cumbre Latinoamericana ACH: Defiende la Causa del Huérfano fue diseñada para romper el corazón del cómodo, con tal de restaurar vidas rotas; fue un tiempo apartado para que la iglesia se vea la cara en el espejo de la niñez vulnerable… porque nuestros frutos se notan mejor en las vidas de los débiles más débiles. Ese es nuestro pulso. Sólo podemos dar evidencias de nuestra vitalidad en la sangre que bombea hacia los puntos más frágiles del Cuerpo.

¡Qué felicidad tan inmensa se siente cuando mucha de la gente que más amas, ve, llora y se moviliza porque ve lo que Dios ya te mostró a ti! Es un regalo que no puedo describir cuando llega a tu propia casa esa redención. Porque eso es… en una manera misteriosa y espléndida, estamos siendo salvados de morirnos iguales a lo que hoy somos, cuando Dios nos llama a cargar las cargas de otro. Estamos siendo estorbados de vivir para nuestra propia miserable gloria cuando corremos a quitar el peso de la espalda de un débil. ¡Dia feliz cuando vemos dolor y no podemos evitar correr para aliviarlo! ¡Día feliz!

Ahora que corramos una y otra vez hacia la escena de desastre, no escondamos el piedrín en nuestras bolsas o mochilas, corramos del desastre hacia la cruz… cada día. Del desastre hacia la cruz. Y abandonemos allí nuestros pequeños montoncitos. Dios sabe construír belleza con ripio. Veo mujeres, jóvenes, familias, hombres, niños, yendo directo hacia la zona de desastre y los ojos de los niños debajo del ripio se iluminan, sus manos comienzan a poder moverse, sus piernas comienzan a liberarse, y al vernos correr a la cruz a dejar sus pasados dolores, correrán detrás nuestro, y conocerán al que pagó sus adopciones. Y mientras corremos de la mano, nos haremos familia, hasta que llegue el día en el cual, no habrá más piedrines… el que ocupó la Cruz, y salió triunfante de su tumba, habrá construído para sí mismo, un palacio hermoso y sin defecto, con todos los escombros que dejamos a Sus pies… el día que regrese, no habrá quién se atreva a tirar un solo poquito de polvo sobre ningún débil, y sus llantos y alaridos serán sustituidos por cantos y carcajadas, y estarán seguros para siempre y nosotros no tendremos que correr más , porque no habrá zona de desastre, sólo monumentos levantados para la alabanza de su gloriosa gracia.

Corramos juntos a la zona del desastre, donde por el momento los buitres sobrevuelan, porque no es una batalla perdida. Sus niños nos esperan y también la recompensa de Su abrazo.

“Defiendan la causa del huérfano y del desvalido;
  al pobre y al oprimido háganles justicia.”

Salmo 82:3

Para estar al tanto de las actividades de Alizanza Cristiana para los Huérfanos da click aquí o escríbenos a info@ach.gt

 

 


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Que la Biblia me lea

Foto juan116.org

Por Aixa de López

 

Hace un tiempo leí “no se trata de leer la Biblia, sino que ella te lea a ti”. ¿Cuántos nos acercamos humildemente a abrir esas páginas? La humildad y la lectura de Biblia deben ser combinadas porque de ninguna otra manera su antídoto contra nuestro pecado penetra. Es horrible pensarlo, pero es completamente posible ser lector (e incluso memorizador)… me atrevo a añadir: ¡expositor de La Palabra!… sin ser conocedor y menos amigo de Aquel que se revela en ella. El mismo diablo tentó a Jesús en el desierto citando mal la Biblia. ¡El enemigo de Dios y sus aliados saben más citas bíblicas que muchos cristianos! La conoce pero solamente para torcerla. La conoce pero no la ama… Ella revela toda la Verdad y el diablo la odia desde el principio.

¿Y nosotros?

Ella estuvo antes que yo y permanecerá muchísimo después de que el último santo sea redimido; y me lee. Está viva y corro el riesgo de ignorar ese hecho.

Es casi imperceptible, pero somos más orgullosos de lo que estamos dispuestos a admitir. ¿Cuando fue la última vez que tu lectura fue de corrido por un pasaje que te ardió? La Biblia no es un buffet donde escojo solo lo que me gusta y dejo lo que me reta el paladar. Leer la Biblia de manera completa y lenta nos obliga a pasar por espejos que revelan nuestro lado más horrible y que preferimos esconder. ¡Si supiéramos que ella nos destapa para sanarnos! ¡Si viéramos en ella la redención que nos espera! La abriríamos más a menudo y con menos restricciones. Somos orgullosos cuando nos negamos a leerla y también cuando la recortamos para usarla como nos conviene. Se requiere humildad abrirla dispuestos a ser diagnosticados. La Biblia está viva, esa es su gran diferencia. Sus palabras quiebran para restaurar y no son tímidas para despertarnos de nuestro desgano egoísta con el Rugido de su Gran Autor… leer la Biblia es literalmente oír su voz y a veces nos dirá lo que no nos gusta oír, pero está bien… está perfectamente bien porque Su Autor nos ama y ese es el método que usará para lavarnos y tenernos listos para la Boda.

Él vendrá por una novia limpia y será limpia, no porque hizo muchas buenas obras, sino porque fue humilde en permitirse ser lavada por Su Palabra. La Novia somos nosotros y a menos que abramos Sus páginas y ella “nos lea”, seremos incapaces de ser transformados, crecer en humildad y amar a Su Autor.

“Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley.”

‭‭Salmos‬ ‭119:18‬


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Cuando un río llega al mar: planes para Lágrimas Valientes

Por Aixa de López

 

Hoy es uno de esos días que se sienten como el punto en donde se une un río con el mar. Dos extremos que nunca pensé que se juntarían, por gracia convergen hoy.

Nunca voy a olvidar que fue un 4 de julio que recorrí la limonada con Tita por primera vez y me enamoré como una tonta de la gente y del poder de Dios en medio de tanta debilidad. ¡Gracias a Él, que madura nuestros amores! Dejamos de ser enamorados torpes llenos de soluciones simplistas e instantáneas, y nos convertimos en amantes de Su voluntad… gente que se alegra en la esperanza (no en nuestros ideales superficiales), que muestra paciencia en el sufrimiento (porque lloramos pero sabemos que Él sabe) y que persevera en la oración* (no en insistir tocando en puertas equivocadas y con malos pedidos).

Y mucho ha pasado en estos cuatro años… ¡Alex y yo pasamos de ser papás de dos a ser papás de cuatro y Tita y Vidas Plenas pasaron de tener dos academias a tener (hoy exactamente) cuatro!

Es algo en lo cual quiero poner mi atención, porque mientras hay motines en una correccional de mi país y tantos opinan, quizás olvidando orar la pregunta ¿cómo me quieres usar allí Señor… Cómo puedo llegar antes Señor?, hay gente que se dedica a llorar con los que lloran y simultáneamente secan lágrimas porque traen consigo la esperanza viva. Tita podrá parecer frágil, pero esa mujer pone un pie en la primer calle en bajadita, y la oscuridad se disipa. Casi se ve como cuando anuncian un detergente líquido que cae sobre la grasa y la hace retroceder. Así.

He crecido. El campo del Señor nunca es estéril, Él hace nacer ríos en la soledad para regar La Palabra que ha sembrado y Su riego por excelencia son las lágrimas, creo que de allí es que se engrosa el río que fluye de Su Espíritu… Y hoy uno de mis ríos desemboca en el mar, porque otra cosa que pasó en estos cuatro años es que mientras yo quería bajar y caminar esas callecitas, Dios me mandó a amar a la distancia y me dio palabras. Tita me dijo: hay que tenerle miedo a una sola cosa: no hacer Su voluntad… donde Dios te tiene, allí te necesita. Y aquí estoy, cuatro años más tarde y un libro después, viendo mi rio tocar el mar.

Dios me dio palabras para contar de Él… y me dio un esposo que me hizo publicarlas… y los trajo a ustedes a leer… y añadió amigos que añadieron amigos… y recorrí latinoamérica sin darme cuenta y sin subirme a un avión… y las palabras volaron hasta las páginas que se juntaron para hacer Lágrimas Valientes… y recordé un lugar donde las vi correr: allí en esas callecitas he conocido historias que me impresionan porque entrelazan dolor intenso y gozo ilógico. Escribí un libro y ahora en verdad es Corazón A Papel… Este libro cuenta la Verdad de un Dios que no nos impide llorar, sino más bien usa lágrimas para dejarnos verlo mejor… he entendido que este amor que se nos entrega por gracia, se devuelve de la misma manera.

Quiero que más niños sean arrancados de las garras de Satanás. Quiero unirme a este ejército cuya bandera es el amor. Quiero ser una gota más en ese mar y que mis -nuestras- lágrimas hagan olas.  No puedo bajar a caminar a la Limonada a diario, pero quiero estar presente de alguna manera… por eso Alex y yo hemos decidido que todo lo que genere Lágrimas Valientes, mientras exista, será destinado a Vidas Plenas y honestamente, no sé cuánto sea eso… pero si podemos juntos sostener a un solo niño, a un solo maestro, esto ha valido la pena… aunque sospecho que Dios tiene algo más grande en mente, porque ustedes van con nosotros.

Escribo porque el mensaje no es mío y porque sé que ustedes son reales, porque lloran y he sentido que de alguna manera los acompaño… Hoy los invito a unir nuestros ríos y llegar juntos al mar, le pido al Señor que este libro traiga verdadero alivio y esperanza viva en medio de este mundo pasajero, a ustedes y a muchas familias de La Limonada que quizás jamás conoceremos pero que son conocidas y amadas por Dios.

Lágrimas valientes será presentado por Lifeway (B&H) durante la conferencia Expolit en Agosto de este año, lanzado en Guatemala después de eso y a la venta en todos lados en Octubre.

Para conocer más de Vidas Plenas click aquí.

“Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.” 2 Corintios 1:3-4

*Romanos 12:12

 


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Perdedores con medalla

Foto por Prensa Libre

Por Aixa de López

 

Barrondo decidió entrenar. Lo hizo. Gastó tiempo, esfuerzo, dinero y la suela de sus zapatos, y llegó a las olimpiadas. Barrondo compitió y llegó en segundo, y por primera vez en la historia de Guatemala… mirábamos la tele y todos gritamos ¡GANAMOS UNA MEDALLA! Así, en plural: ganaMOS.

Ese deportista no iba a nombre propio, iba con su bandera (y con todos los chapines) encima, y cuando subió al podio, cantaron nuestro himno. Él nos representó y por él ganamos. Todos tenemos una medalla de plata. Es “nuestra”.

Como Barrondo, un hombre nos representó (¡a la humanidad entera!) en aquel jardín perfecto, pero perdimos. Con su resbalón nos quebramos todos. El universo entero se desorbitó cuando Adán y Eva dudaron del Amor y planes perfectos de Dios y creyeron la mentira del diablo: “pueden ser como Dios”; desde allí, nacemos enfermos de delirio de grandeza, de soberbia y fiebre de gloria… creemos que doblegarnos ante el Creador es opcional. Creemos que existe alternativa y que podemos escoger añadir a Dios a nuestro modo… creemos que tenemos la capacidad de inventar nuestras propias reglas y decidir independientes. Violamos el diseño amoroso, perfecto y divino… eso en esencia es el pecado, y por “default” es eso lo que nos gobierna.

Pero Dios.

A pesar de haberle roto el corazón, y de tener que cumplir con lo que ofreció, prometió que nos rescataría de nosotros mismos y no nos sacó del jardín desnudos, nos cubrió con vestidos de piel de animal, hechos por Él mismo… diciendo a gritos con eso, que más adelante, el Segundo Adán, Su propio Hijo, volvería a competir esa misma competencia, pero con un grado de dificultad sin paralelo. Se trataría de Él mismo poniendo un traje de carne y huesos. Él sería el cordero sacrificado para cubrir nuestra malvada estupidez… ese Segundo Adán pasaría la prueba al creer completa y perfectamente en Su Padre. Sin dudar de su amor, sin recurrir a un plan propio para ganar satisfacción momentánea. Corrió Obediente hasta la muerte, y cuando ganó El Oro, los que reconocimos nuestra incapacidad y lloramos… recibimos la invitación de subir al podio y ser condecorados con El Oro, cuando merecíamos un paredón para ser aniquilados.

Por su llaga fuimos sanados de la soberbia, ganamos lo que no podíamos producir.

Somos rebeldes redimidos.

“Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos.”

‭‭Romanos‬ ‭5:18-19‬ ‭NVI‬


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Huellas en el carro

Por Aixa de López

 

Recuerdo que me llamaron a la dirección y lo vi allí con su traje café, sentado en una banca demasiado pequeña para él, con las manos entrelazadas, en medio de sus rodillas. Levantó la mirada cuando me vió entrar y las cejas levantadas y la sonrisa agridulce tenían mucho que decir. Esa mañana yo había pasado mis deditos grasientos por todo el lado del carro recién lavado (al parecer, ese brillo impecable debía ser experimentado con el tacto) y evidentemente, mi agenda y la suya no concordaron. Su carro ha sido su herramienta de trabajo y es diligente en cuidarlo. Pero yo sólo vi una textura irresistible. Él se sobresaltó y me agarró la mano, me regañó molesto y se apuró a borrar mis huellas. Después salió para el trabajo y mis hermanas y yo para el colegio.

Mi papá es un hombre de presencia suave y amable. Jamás de gritos o groserías. Eso hacía que cualquier manifestación siquiera un poco subida de tono se sintiera como una aplanadora sobre el corazón. Seguramente él lo sabía, porque interrumpió su mañana de trabajo para interrumpir la mía y más que nada, interrumpir el trayecto de la aplanadora que desde la mañana seguía su recorrido destructor sobre mi memoria.

Llegó al colegio exclusivamente a pedirme perdón. A eso. No puedo recordarlo o contarlo sin volver a llorar. Se limitó a decirme que estaba arrepentido por haberme hablado así. No lo terminó excusando su conducta con un “pero porfa no volvás a tocar así el carro recién lavado. Vos no entendés que es mi herramienta de trabajo… o que tengo mil problemas que no entenderías”… no lo hizo. Sólo lloró por haberme hecho sentir como que el carro valía más que yo y que debía aclararlo ese mismo día conmigo.

Hoy por la mañana le escribí para contarle que sigo agradecida con Dios por haberme entregado a él para ser protegida por sus brazos y le conté cómo ese recuerdo es de mis favoritos. Él no lo recordaba…

Suele ser así. Los momentos que definen la vida de un niño no son registrados por el radar de los adultos que miran otras cosas. Pero Dios va aclarando el camino hacia Él mismo, con pequeños actos en los que rendimos nuestra debilidad. Es así como Él se va revelando. La gran debilidad de mi papá en ese momento de furia, fue transformado en uno de los mayores puntos de conexión conmigo, porque se resistió al impulso de tener la razón. El orgullo es lo que va construyendo muros entre nosotros y la obsesión con nuestra imagen es lo que destruye los puentes; pero la humildad y la habilidad para ver nuestra maldad, reconociendo el dolor que causamos… eso es lo que (contrario a nuestra intuición) produce las más increíbles historias de amor, gobernadas por la gracia. ¡Desperdiciamos demasiado nuestros fracasos! Si tan sólo escucháramos más la voz de Dios, abriendo nuestras Biblias, sabríamos modelar la belleza de un Dios que no entabló relación con sus niños al ser un papá rudo e intocable, sino al volverse completamente vulnerable y que se dio en servicio de los que no lo merecían.

Papás: no crean la mentira de que su trabajo es ser fuertes todo el tiempo, porque entonces cuando fallen querrán esconderlo, ya sea echando culpas a los lados o negando la realidad, y los hijos vemos y al tiempo, crecemos… eventualmente, no hay manera de esconder las grietas, pero eso no es una mala noticia, porque es precisamente a traves de ellas que podemos empezar a ver al Dios vivo, si ustedes admiten necesitarlo tanto como a los niños que tienen a su cargo. Hoy veo a mi esposo y la relación fuerte que tiene con nuestros cuatro hijos, y no se debe a que jamás falla, sino a las veces que les ha pedido perdón sin excusarse y la determinación que ha tenido de estar presente y de guiarlos modelando al Padre que ha le ha tenido paciencia y extendido misericordia un millón de veces. Su fuerza como papá está en no esconder su debilidad de Dios, ni de nosotros.

Mis huellas en su carro provocaron una reacción que hubiera podido ser un recuerdo triste en mi mente, pero su humildad y esfuerzo intencional por reconocer su error, lo convirtieron en una de las huellas más tiernas de mi vida y una que estoy segura, hace a Dios sonreír.


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