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Soldados que arrullan

Soldados que arrullan

 

Por Aixa de López

 

Hay dos niños pequeños que ya no viven en el limbo. Su situación es aún menos que ideal, pero están envueltos en amor. Deben ir a audiencias y ser visitados por trabajadores sociales, pero están seguros. Hay quien dobla rodillas cada noche, de lejos y de cerca. Dios es evidente porque alguien de los suyos, dijo sí.

La otra noche Noemi rebosaba de alegría porque la bebé de poco más de un año le dio a entender que quería terminar su día orando. Juntó las manos de mi amiga entre las suyas, y las cerró mientras inclinaba su cabeza. A escasas 3 semanas de su llegada a este oasis que se llama familia, donde la rutina incluye hablarle a Dios, y hay pequeñas evidencias de que Su Reino está estableciéndose en la tierra. Una pequeña vida que a los ojos del mundo no vale mucho, que es una cifra más, realmente vale la Sangre del mismo Hijo que juntó sus propias manos para orar tantas veces mientras sufría como uno de nosotros. Él la tiene segura y hoy usa las manos de Noemí para calmarla. Porque ella dijo sí cuando Él llamó y así se convirtió en una oración contestada.

No son muchos los que se apuntan a la primera fila de batalla. Esta puerta es realmente estrecha. Pero Dios ha oído nuestro clamor y ¡está despertando a la iglesia en Latinoamérica! y más que nuestro clamor, escucha y traduce los llantos de niños que viven en el limbo. Él no hace oídos sordos; parece tardar pero está en marcha y nos está llamando, porque su carácter es darse por el que es completamente incapaz de pagarle de vuelta. Este Dios es el que se pronuncia a favor del débil, pequeño y despreciado a un costo personal inconcebible. Este es el Cristo que salvó muriendo.

Esto es el acogimiento temporal (en inglés conocido como Foster Care) y se necesitan soldados dispuestos a morir en batalla. Morir a sí mismos. A su comodidad. A su agenda. A su deseo de usar su vida para satisfacer deseos egoístas. Soldados que levanten la bandera del amor y que un arrullo a la vez le digan al mundo que la vida vale porque es de Dios y que cada Niño es su imagen, que están dispuestos a gastarse para la gloria de Dios, ejerciendo ministerios privados, sacrificiales, sencillos y de muchísimo valor a los ojos del Señor. Que estén en disposición de amar profundamente para eventualmente soltar. De darse e invertirse, solamente con la garantía de que si Dios llamó, Dios sostendrá y Dios premiará. Aún si el mundo entero no comprende.

Acoger a un niño es empeñarse en ser un vaso que derrame el Agua Viva sobre tierra seca. Es amar para soltar. Es ver de cerca la injusticia y entregar las lágrimas al Único capaz de restaurar todas las cosas, y confiar. Es amar como fuimos amados… cuando menos lo merecíamos. Es amar al niño y a su familia de origen.

Y no todos son llamados a sostener esas manitas antes de dormir para orar, pero todos los que han sido sostenidos por Su gracia son llamados a sostenerse unos a otros. No todos son llamados a acoger o adoptar, pero todos fuimos comandados a soportar las cargas los unos de los otros y cumplir así la ley de Cristo… así que mientras Noemí sostiene a esa pequeña y le enseña a orar, alguien más los sostiene a todos en oración y comparte con ellos lo que Dios les da, porque hoy Gaby ¡también dijo que sí!… y ayudó a Noemí y su familia, aún sin conocerlos. Así funciona este Reino… Noemi dijo que sí a recibir a esos pequeños y Gaby dijo que sí, al proveer para cubrir lo que faltaba.

Todos somos parte de Su plan para construir un puente en el abismo que mantiene a tantos niños en el limbo. Somos la respuesta a las oraciones de alguien más… somos soldados en este ejército del Dios que murió para dar vida, y nuestra bandera es el amor.

“¡Defiendan a los pobres y a los huérfanos! ¡Hagan justicia a los afligidos y a los menesterosos!”

Salmos‬ ‭82:3‬ ‭‬‬

 

Para más información acerca de ser familia de acogimiento temporal o de cómo apoyar a las familias que ya han dado este paso de obediencia y fe info@ach.gt

O visiten la página de Facebook Alianza Cristiana para los Huérfanos

Foto por Unsplash


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Oración de Año Nuevo

Oración de Año Nuevo

Por Aixa de López

El calendario cambió y Tu sigues igual ¡Alivio de mi vida! ¡Bendito seas!
El mismo Tú desde la eternidad, determinado en salvar, dispuesto a morir y disponible para nosotros: criaturas ciegas y orgullosas.

Se siente como un nuevo comienzo Señor, porque eres paciente y tu plan es proveer ciclos, estaciones y ritmos que nos traigan a la orilla de la playa vez tras vez, aún si mar adentro hubo turbulencia y tormenta o un día demasiado feliz como para querer volver, termina el ciclo para que pausemos y midamos y tengamos puntos de referencia para confirmar que seguimos en necesidad de Ti.

Y veo para atrás y te veo… como mi papá cuando me enseñó a montar bicicleta, sonriente y feliz de verme andar. Y veo al frente y te veo… cuidando el camino, alumbrando y diciéndome por dónde de ir. Y veo a mi lado… y te veo. Emmanuel, Dios conmigo, sin soltarme.

Y aquí estoy en la playa otra vez, haciendo pausa y buscándote con desesperación ¡dime por dónde ir! Que mis decisiones no sean estrategias de negocio, sino obediencia pura. Que mi única manera de medir el éxito sea serte fiel. No egoísmo disfrazado de piedad, obediencia pura. No temor a nadie más que a Ti, obediencia pura. Alúmbrame con la luz de tu Palabra para distinguir bien cuál puerta estrecha atravesar. ¿Cuál es el camino que me hará pegarme más a ti y conocerte como hace un año no te conocí? Recuérdame Salvador, que mi destino eres Tú y que mi final es feliz, necesito tu ayuda para olvidarme de mí… mi carne pelea… no quiere pausar en la playa, quiere irse en bicicleta viendo a la nada… quiere irse sin ver. ¡Muéstrate a mi Señor! ¡Emmanuel! ¡Dame luz! Sé Tu mi puerta, camino y meta.

“Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma… Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me guíe por un terreno sin obstáculos.” Salmo‬ ‭143:8-10

Fotos por Aixa de López. Cesárea marítima, Israel.


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Montaña Rusa 10: Quince segundos

Montaña Rusa 10: Quince segundos

Por Aixa de López

 

Arte en la parada de buses escolares del kibbutz en la frontera con Gaza.

Conocí a Chen (pronunciado Gen en hebreo) un jueves y no he dejado de pensar en ella un sólo día. Su normalidad es una pesadilla y su resiliencia, una inspiración.

Nos recibió a la orilla de la carretera, detrás de una parada de bus que parecía normal, a la par de un campo y después de presentarse, inmediatamente nos explicó lo que debíamos hacer en caso sonara la alarma: correr al lado de un muro fortificado en la parada.

En Sderot nunca se está a más de 15 segundos de un refugio. Es el tiempo que tienen antes de que un misil caiga desde Gaza o sea interceptado por un “iron dome” israelí.

Quince. Segundos. Traten de lograr algo en esa cantidad de tiempo.

Refugio en forma de gusano en parque infantil de Sderot.

Y la vida parece normal. Entramos al kibbutz y se veían niños jugando en el jardín de la guardería… pero mis ojos y mi corazón no ven bien a menos que me ponga los lentes de alguien como Chen. Ella nos narró de cómo cambió la vida cuando los hicieron enemigos, a los vecinos de Gaza y a ellos, de cómo tuvieron que enseñarle a los niños a correr por sus vidas… niños que sufren de SSPT… no es Síndrome de Stress Post Traumático… no puede ser post, porque el terror no ha pasado, aún no da tiempo de reponerse. Aquí es P de Perpetuo. Trauma perpetuo.

Restos de misiles recogidos en Sderot y sus vecindades, exhibidos en la estación de policías.

El hijo de Chen y los demás adolescentes aquí, han tenido que correr a refugiarse un promedio de 650 veces durante su vida. “En un día normal los oyes jugando y riendo y cuando suena una alarma y huyen al refugio, suena el estallido, hay silencio por unos 10 minutos y luego salen del refugio siendo otros niños”… aún si el misil no aterriza sobre ellos, el alma se perfora una alerta a la vez, porque significa que hay tanto odio en alguien del otro lado, que está dispuesto a construir algo que aterrice para destruirte. El ruido ensordecedor no se compara al terror que paraliza cuando el corazón comprende que podrían ser los últimos 15 segundos de su vida.

Chen mostrándonos el juego que utilizan en terapias con los niños.

Así como el sentimiento de terror, la terapia es pan diario aquí. Hay juegos de mesa que permiten iniciar una conversación no amenazante con los niños… porque necesitan ser escuchados. Y las mamás… las mamás son un espejo duro de mirar. Una hermana de Chen es mamá de 3 y cuando dos estaban de edad preescolar y el pequeño era un bebé de 8 meses, los sacó al parque a columpiarse y estando allí, comenzó la alerta roja. Tuvo 15 segundos para escoger a quienes 2 cargar para correr al refugio. Vivir con ese peso también la lleva a terapia cada semana.

Mi hija sosteniendo restos de hierro afilado que contienen los misiles. Esto cayó en el kibbutz matando a un amigo de Chen.

Yo sólo he corrido por mi vida en mis pesadillas. Ellos viven en lo que yo olvido durante el día. Eventualmente se acaban los lugares a los cuales correr y deseamos el hogar. Estoy segura que no fui la única en preguntarse ¿porque no simplemente se van? Aún los que han vivido afuera con amigos por un tiempo, se cansan de ser huéspedes, y como Chen, regresan. La gran mayoría sigue allí… simplemente, porque ese es su hogar y allí adentro aún vive la esperanza, aún si agachada en el refugio.

Mural elaborado por los niños del kibbutz.

Orar por La Paz del Medio Oriente ahora es otra cosa para mi… Es jueves, tengo a Chen en mi mente y la risa de esa clase de alumnos de 2 años que jugaba en el patio, en mi corazón. Hay mucho que no sé, y mucho más que no comprendo. Lo que ya logré identificar es una carga que llevo. Estoy oyendo a mi hijo practicar su instrumento musical y a mis niñas jugando en la calle. Ya no tomo por sentado que pueden seguir siendo niños, sin correr a refugios ni luchar con el odio que sube con efervescencia con cada alerta roja que les da aviso de quince segundos.

Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración… Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran.” Romanos‬ ‭12:12, 15‬ ‭


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Montaña Rusa 9: visitas

Montaña Rusa 9: visitas

Por Aixa de López

Ser turista es bonito pero ser visita es superior. Hemos pasado a la sala, al comedor, a la cocina. Familia partiendo el pan y de visita en casa de gente que Dios amaba antes que supiéramos que existían. Imago Dei.

Esto ha marcado el viaje, ver a los ojos y conversar con gente que yo solo veía en la tele o en las redes, a través de un lente angosto.

Verlos frente a frente.

Creyentes perseguidos, judíos con heridas de persecución en el alma, soldados y ex-soldados, mamás… ciudadanos de Israel que nos abrieron –literalmente– su casa.

Estar hace un día en la frontera con Siria y escuchar las bombas caer del otro lado es algo que no se olvida. Lo que pasa es que no fuimos hechos para acostumbrarnos al terror, y sin embargo… también escuchamos a un joven creyente palestino que dice no recordar un solo día en paz. Oírlo es otro tipo de bomba que tampoco se olvida.

El hospital que visitamos ayer, contrasta completamente con las ruinas del día anterior.
Allí admiten a los sirios que logren cruzar la frontera en busca de atención médica. Como la abuela que llegó con dos de sus nietos. Unos primitos de 8 y 6 años. (Cabe decir que aquí se llega a oscuras, a pie o en burro y en silencio aunque el dolor exija gritos). No me imagino la odisea que habrá pasado esa abuela.

Vimos fotos de varios pacientes en recuperación, entre ellos los primos. Ambos perdieron extremidades y recibieron prótesis. No distinguí si sonreían porque sus caras fueron escondidas. Pero vi la sonrisa de Dios. En medio del terror se ve.

Entramos a una habitación y había cuatro camas en fila. Cada una contiene un mundo entero. Un mundo roto. Uno que Dios mismo conoce y ama.

El trabajador social tradujo y nos pudimos entender… aunque aún si él no hubiera estado, sus expresiones y su piel hablaban solos.
Dos civiles y dos militantes. Dos con piel blanca y dos con las marcas de la guerra… los cuarto heridos del cuerpo y necesitando al mismo Salvador. Marcas de mucho sol, mucha pólvora y mucho tratar de aferrarse a una esperanza que no esta donde ellos esperan.

Literalmente percudidos. El guía me dijo que toma tiempo, que la piel se debe regenerar. Parecían sucios, pero están literalmente percudidos. Desearía tener una foto… pero a veces es un regalo eso de “prohibido”, sea en la mesa del Shabbat o la sala de hospital, porque entonces se hace el esfuerzo de capturar el recuerdo con la mente y el corazón y esa queda mejor definida.

Más visita y menos turista. Más amor y menos espectador.

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Montaña Rusa 8: Un nombre

Montaña Rusa 8: Un nombre

Por Aixa de López

 

 “6 millones” suena enorme, abstracto, distante, ajeno. ¿Cuánto es eso? 4 veces más personas que las que habitan actualmente la capital de Guatemala, mi ciudad.

6 millones de judíos exterminados sistemáticamente durante el holocausto liderado por Adolfo Hitler entre 1941 y 1947. Es demasiado atroz y horripilante para considerar… pero hoy… toda la mañana atravesamos pasillos diseñados para volver ese número en algo profundamente personal por lo cual llorar. Metro a metro, foto a foto, historia tras historia, nombre tras nombre…

Nombre tras nombre. Rostro tras rostro. De oficiales que ejecutaron planes diabólicos, de las víctimas que fueron ejecutadas y de los que fueron testigos sin decir nada mientras presenciaban las ejecuciones.

Y todos son espejos. Debemos vernos en esos rostros. Nunca podemos perder de vista que estamos hechos de la misma tierra con la que fue hecho Adán y su caída es la razón por la que todos nacimos huyendo de Dios y haciendo nuestra voluntad.

Este y todos los genocidios comparten la deshumanización de sus víctimas. Los vuelven caricaturas sin valor de las cuales es mejor alejarse, gente tan diferente al ideal, que no cuentan. Tan despreciables, que más vale más una bala que una vida (ponían a la gente en filas de 4, uno tras otro, para matarlos con una sola bala… porque las balas cuestan dinero).

Gente brillante: maestros, médicos, ingenieros, deportistas, fueron despojados sus títulos, carreras, propiedades… pero más trágicamente: de sus vínculos, relaciones, identidades… sus nombres.

Uniformados y rapados. Sin nombres, simples números. Sin funerales para recordarlos, ni tumbas para regresar a mostrar respeto. Fosas comunes.

Todos somos capaces de apalear nuestra conciencia al punto de dejarla en coma y es necesario vernos en los espejos de la historia para llorar ese potencial para el mal, arrepentirnos y abrazar la reconciliación ofrecida en Cristo, un Cristo cercano, que llama a sus ovejas por nombre, a sus niños uno a uno.

¿Cómo termina la exhibición? Después del zigzag donde se encoge el estómago y se estira el corazón, una sala final archiva unos 4.5 millones de nombres y hay estantes vacíos, esperando irse llenando, porque aún faltan 1.5 millones de nombres y rostros. Eso vale cada vida. Eso pesa cada nombre.

Y uno sale a la luz… ve la promesa del cielo y camina por un jardín hacia un espacio dedicado a los niños aniquilados durante esta pesadilla… más de un millón; es completamente oscuro y con el juego de la Luz y espejos, 5 velas se vuelven en millones, representando cada vida que fue apagada, y mientras uno camina, oye clara y pausadamente los nombres de las víctimas y sus edades. Eso vale cada uno.

De 6 millones sin rostro a oír nombre por nombre.

No hay fosas comunes en el cielo. Él nos llama por nuestro nombre.

Pero ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: «No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío.”
‭‭Isaías‬ ‭43:1‬ ‭

PD: si tienen la dicha de venir a Israel, venir al museo Yad Vashem no es negociable. Aparten todo un día.

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Montaña rusa 7: Sin papelitos

Montaña rusa 7: Sin papelitos

Por Aixa de López

 

Solo necesito pensarlo. Antes que abra mi boca sabes exactamente lo que diré*. No puede haber un Dios más bueno y grande que Tú, que sabiendo hasta eso, me ama.

Me amas del tamaño de tu angustia en Getsemaní. Me amas del tamaño de tu furia al voltear esas mesas que vendían una imagen distorsionada de Quién Tu eres de verdad. Me amas del tamaño de las fuerzas que tomó decir “hágase Tu voluntad”.

Así me amas.

Te entregaste voluntariamente subiendo cada grada; eres el Cordero provisto por Dios para sustituirme… el que se entregó para llenar el abismo entre el Padre y mi incapacidad. Se cerró el espacio porque se rasgó el velo. Tú cubriste nuestra desnudez cuando te desnudaron, nos trajiste de orfandad a la familia permanente cuando gritaste “Abba ¿porqué me has abandonado?

Entonces puedo ir a ti. Tú me invitaste. Regresaste al Padre pero no sin dejarnos la garantía de tu regreso a nosotros y el acceso a tu socorro. Tu Espíritu nos guía a casa, tu Libro nos conforta.

Podemos conversar… eres Emmanuel, aquí cerca… me llamaste por mi nombre.

Tú escribiste sobre mi corazón porque el Verbo se hizo carne y se entregó. Jesús, eres la carta de amor que mi alma anhelaba cada vez que corría al buzón de a buscar esperanza.

¡Mi esperanza es verdad! Escuchas mis palabras, examinas mi corazón, velas por mi progreso y me llevarás a la meta por amor a Tu nombre.

Sin papelitos.

*”No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda.

Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión; tan sublime es que no puedo entenderlo. ¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?… Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno.”
‭‭Salmo‬ ‭139:4, 6-7, 23-24‬

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Montaña rusa 6: Familia

Montaña rusa 6: Familia

Por Aixa de López

 

Se siente como una reunión familiar. Llegamos por tandas desde ayer y hoy, por fin juntos desde muchos puntos de América, partimos el pan. En Israel.

…en Israel…

Tener gente con la cual uno comparte ideas es lindo; contar con gente con la cual reír y llorar es un regalo; pero saber saber saber que uno ha sido conectado por el lazo irrompible de sangre redentora, es lo más poderoso del mundo porque no tiene fecha de vencimiento y está afuera de nosotros. Alguien incomparable en grandeza, sabiduría y bondad nos pensó para ser familia. Esto no es algo casual u opcional. Es intencional y necesario, de lo contrario Dios no lo hubiera provisto. Ser Cristiano y solitario es incompatible. Si nos salva, nos injerta en Su árbol genealógico y vamos conociéndonos en el camino. Todo comienza en el momento cuando vemos nuestra maldad y corremos a los pies de la Cruz, es allí donde estamos hombro a hombro un millón de veces aunque no lo sepamos, y de allí el sentimiento de familiaridad. Nos hemos encontrado adentro del mismo abrazo en nuestra angustia y son Sus brazos los que nos han cargado al mismo tiempo tantas veces… eso es. Por eso somos familia.

Aquí hay gente que he llegado a amar a la distancia. No todo en internet es basura. Dios redime el ciberespacio uniendo también por allí a Su familia… hay quienes pude abrazar hasta hoy y que nos han sostenido en oración desde hace tiempo; gente que ama a nuestra congregación sin conocerla.

Partimos el pan. En Israel. Podría haber sido en cualquier otro pueblo, y estaría rebalsando alegría, pero ¿estar aquí? ¿Donde Jesús literalmente anduvo? Significa demasiado. Algo tendrá planeado Dios porque no hay cabos sueltos en lo que Él traza.

Esta montaña rusa sigue. ¿Siguen conmigo?

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Montaña rusa 5: Arca de Noé

Por Aixa de López

 

Uno a la vez. Así se rompe la historia. Un. corazón. A la vez.

Entramos a una exhibición que trata de capturar un episodio de terror para la humanidad entera y es tan vasta la evidencia de nuestras maldades… tan vasta que se apila con descaro en esas fotos de cadáveres… te sobrecoge. Te imposibilita.

Los nazis. El holocausto. Las mamás alistando y despidiendo. Los trenes cargados de niños. La guerra.

Es demasiado.

Suele ser que nos lavamos las manos de aquello que vemos de lejos y sin nombre, pero ¡cómo cambia nuestra mirada cuando nuestros ojos apuntan a un blanco más pequeño! Cuando Dios nos expone a historias con nombre y apellido. Nos conmueve y nos conecta.

Eso me pasó aquí. No puedo sacarme de la cabeza esa pequeña arca de Noé y a ese papá.

Tengo 4 niños. No puedo imaginar hacer sus maletas por tiempo indefinido y sin darles garantías de que nos volveríamos a encontrar.

Robert James se separó de su hija Hazel. Ella fue enviada al campo con parientes (como el 46% de niños ingleses durante la Segunda Guerra Mundial) y él a servicio activo.
Durante ese tiempo, fue haciéndole una pequeña arca de Noé a su pequeña. De par en par hacía los animales a mano, con cajas de cigarro viejas y desperdicios de los kit para soldado que recibían. Sus manos construían algo pequeñito y precioso, mientras peleaba una guerra espantosa con el corazón roto… en medio de la destruccion y quizás sin dormir en su trinchera, Robert mantenía con vida el lazo con su hija. Peleaba con el corazón enlazado al de Hazel.

La guerra no destruye naciones sin arrasar primero los corazones que laten por alguien. El enemigo de Dios se complace en aplastar el mundo que Él hizo, un corazón a la vez, un lazo a la vez, una familia a la vez.

Y así también lo restaura el que nos ama. Un corazón a la vez, un lazo a la vez, una familia a la vez. Ese papá mantuvo la esperanza haciendo esa pequeña arca y algo así me imagino al Señor, con paciencia y un corazón roto, viéndonos destruir lo que Él diseño con amor, preparando su propia Arca, Jesucristo, quien vino y regresará para enderezar de una vez por todas lo torcido y reinar en justicia.

¡Ven pronto Señor! ¡La historia se repite! ¡Veo a muchos Robert James en las noticias! Rompe nuestros corazones una historia a la vez con tal de unirlo al tuyo…

El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento… Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.”
‭‭2 Pedro‬ ‭3:9, 13‬ ‭‬‬

Pd: la exhibición es parte del Imperial war museum.

Ver también Montaña rusa 4: oro

 


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